TsEdi, Teleservicios Editoriales, S.L. — Julio 7, 2006, 5:06 am
* Ejercicio 15 - La fábula
Hoy vamos a practicar el género narrativo de la fábula.
Una fábula es un relato breve de ficción, protagonizado por animales que hablan y escrito en prosa o verso con una intención didáctica de carácter ético y universal formulada la mayor parte de las veces al final, en la parte denominada moraleja, más raramente al principio o eliminada ya que puede sobreentenderse o se encuentra implícita.
Atendiendo a esta definición, ahora escribid vosotros una fábula de no más de dos páginas de Word.
Clasificado bajo: Géneros literarios
Rulfo es un gato dulce que vive en Maulandia, un pueblo donde sòlo encuentras preciosos gatitos.
Antes vivìan revueltos con otros animales, de toda especie, pero desde que la comunidad gatuna, comenzò a buscar sus derechos, ellos ya tienen un bonito pueblo, donde no falta detalle Micifù, todos trabajan recogiendo lo que a los demas animales les sobra, especialmente a los animales hombrunos, que tiran mucha comida, y viven por encima de sus posibilidades.
Rulfo, conoce bien a los hombres, ya que creciò en la casa de una familia y despuès le abandonaron, porque no era gato de raza, sino callejero. El sufriò el abandono, y ahora se siente feliz en Maulandia.
En la comunidad de gatos estàn preparando una fiesta y Rulfo, ha llamado por telefono a Rabiola, la gatita sin cola.
La fiesta de los gatos es una delicia, allì, todo es arte de gatos. Entre todos han buscado la comida de los contenedores de basura de los restaurantes, hay de todo, desde los mejores pescados, hasta higaditos de pollo crujientes y sabrosos.
Rabiola, està enamorada de Rulfo, pero como es inteligente, sabe disimular muy bien, piensa que su defecto fìsico, la hace desmerecedora del amor de su gato.
-Hola!! gatita sin cola. -Le ronronea Rulfo, en los bigotes, nada màs verla, lamiendose las uñas-.
-Hola!! gatote machote.- Contesta ella-.
-Rabiola, quieres ser mi novia?
-Pensè que no te gustaba porque me falta mi bella cola, y soy rabota, ancha y feota.
-Rabiola, has aprendido eso de los hombres? Entre ellos; los defectos son minusvalias, para nosotros simplemente son diferencias. Ya has olvidado que las diferencias son las que nos hacen superarnos en Maulandia?
Rabiola en ese momento aprendiò una buena lecciòn de gatos.
Marian
Pido perdòn por mi fabula tan cortita, estoy en un ciber aqui en la costa azul. Y son carisimosss los cibers aquì.
Un lobo vivía en un denso bosque; este querido amigo, que no era un lobo cualquiera, se reunía en manada alrededor de un roque cerca de la cima de la montaña, nuestro lobo que era de finas maneras encontraba a todas la lobas de pobre pelaje y a ninguna le ofrecía su amor.
Un día pensó en emigrar para ver si encontraba a su media naranja y al comenzar la primavera salió muy de mañana caminando por riveras y valles, recorriendo campiñas y sierras, buscó por todas partes y no encontró a ninguna que le gustaba, a todas le veía defectos.
Buscando y buscando llegó el cálido verano y un buen día, nuestro protagonista de la historia encontró a un rebaño de obejas bien esquiladas con su pastor al frente y unos perrillos que le ayudaban. Observó desde la lejanía a una cordera de una blancura admirable y singular que se quedó bebiéndo en las cristalinas aguas de cercano arroyuelo, poco a poco y muy sigilosamente se fue acercando para que ni el pastor ni los perros notaran su presencia, dándole un susto de muerte a la pobre cordera que ya iba a salir huyendo como alma que lleva el diablo.
-¡¡Espera , no te voy a hacer ningún daño!!- le dijo el lobo. Ella tuvo dos posibildades, o pegar un salto, o quedarse paralizada de terror y en ese momento, por ciertas causas que habría que estudiar detenidamente en la psicología de las obejas, se quedó como pasmada, sin poder mover ni un centímetro de la orejas.
El buen lobo dió una vueltas a su alrededor contorneándose y luciendo su escultural figura y la pobre obeja entre el miedo que la embargaba desde su cortada cola hasta la última punta del hocico y la admiración que le despertaba tan apuesto galán, quedó prendada del magnífico lobo, que con dulce y ronca voz le decía: -¿Te quieres casar conmigo?- la corderilla sintió una sensación especial, como una descarga eléctrica que recorrería todas sus lanas si no estuviera esquilada y no pudo decir que no.
El lobo cortejándola con todo lo que había aprendido de sus mayores la acompañó a una cueva cercana y allí se despertó la pasión de los dos, viviendo los minutos más extraños y jamás vividos en sus angostas vidas (con perdón) En medio del desenfreno el lobo mordía el cuello de la obeja hasta que la sangre brotó, incontenible y lentamente se la fue comiendo hasta el último trozo de su carne blanca y roja, con lo cual el lobo se quedó sólo y un terrible vacío y sentimiento de culpa le amargaría el resto de sus años de vida.
Por eso nunca deben unirse en matrimonio animales ni personas de unas personalidades tan diferentes, si no quieren terminar o comidos, o sólos y deprimidos.
El tlacuache y el peje lagarto.
Un día andaban corriendo por el bosque un tlacuache y un peje lagarto, se andaban divirtiendo cada quien por su lado saltando y brincando, presumiendo todas sus habilidades, hasta que un día los animales del bosque los aclamaban y les echaban porras, y decían que uno o que otro era el mejor, sin embargo cada uno de estos dos animalitos tenían un grupo de amigos del mismo bosque, que los apoyaban y le preparaban todas sus cosas para que pudieran correr bien.
Un buen día pensaron ¿Por qué no hacer una carrera para ver quien era el mejor?
Entonces ambos se pusieron de acuerdo, -entonces vamos a trabajar con nuestros amiguitos mas cercanos- -dijo el peje- ¡estoy de acuerdo comento el tlacuache! Entonces que sea el día domingo y ambos quedaron bien de acuerdo para ese día.
Como era lunes entonces ambos animalitos se pusieron a trabajar junto con su equipo.
Al peje se le ocurrió conseguirse mas porra, y como la mayor parte de los animales que lo acompañaban eran ratones, ratas y mapaches, estos se habían robado comida de otros animalitos que habían trabajado muy duro para conseguirla, y con esta comida, se dieron el lujo de repartirla entre otros animalitos viejos y enfermos para que estos el día de la carrera, los apoyaran echándole porras.
Por su parte el tlacuache, como era parte de los ricos del bosque siempre tuvo el apoyo de aquellos animalitos que también se creían ricos, y con los cuales contaba para que el día de la carrera le echaran porras, pero tenían la mala costumbre de no preocuparse por los otros animalitos.
Llego el día de la carrera y esta comenzó, desde el inicio el tlacuache iba a la cabeza, no importaba que al peje le echaran porras por todos lados, aunque los animales que hacían escándalo estaban contentos por que les habían dado un poco de comida de la que se habían robado anteriormente a otros animales , entonces hubo un momento en el que el peje se adelanto, pero el tlacuache no se rindió siguió y siguió hasta que lo rebaso, en ese momento , la porra del peje que tanto lo había apoyado se fue del lugar por que habían descubierto que la comida que les habían dado era robada. Y lo abandonaron al final. Ganando así el tlacuache.
La moraleja del cuento es que “lo que se siembrase se cosecha”
LA BALLENA
Se confundió la ballena.
Creyó que el río era el mar
y que el asfalto la arena.
Se confundió la ballena.
Se fue buscando en el río
la luz de la luna llena.
¿Qué buscaba por la llena
corriente del Río Támesis,
sino su propia gangrena?
¿Se confundió la ballena
o quizás quiso contarnos
lo profundo de su pena?
Perdòn, Vuelvo a poner la fabula ya que el anterior CON LAS PRISAS DEL CIBER, no se bien si es una fabula, o un cuento.
Fabula del gusano y la mariquita
El gusano Ramòn; comìa de noche y de dìa las hojas de la morera.
Una mañana la mariquita Amanda, fue a visitarlo, tenìa muchas ganas de decirle a Ramòn todo lo que ella pensaba sobre los vagos que pasan la vida comiendo sin hacer nada de provecho.Amanda era muy activa y no soportaba el pasivismo inactivo de
Ramòn.
Con el sermòn debajo de sus alas de mariquita roja, con lunares negros, muy presumida ella y pispireta, se espetò delante de Ramòn, y como si le conociera de toda la vida, le espetò:
-Hola Ramòn! Ya veo que con la boca llena no vas a poder ni hablar. No? Los gusanos como tù, sòlo sabeis comer y engordar.
_ Sì yo sòlo vivo para comer y comer, mmmm està tan buena la comidaaaaa mmmmm. Y usted a què se dedica, bella mariquita?-Contestò Ramòn-.
-Nosotras, llevamos el signo de la fiesta en nuestras alas, ves, ves, mira, mira - y movia sus alas rapidamente, que ahora se veìan negras, ahora rojas-.
-Ya veo! Ya veo! que lindo espectàculo señora! Y usted alimenta su alma? Porque; mientras sus alas se visten de fiesta, mi alma se nutre de alimento.
-Ja ja ja. Que tonterias dices!Los animales no tenemos almas. Vivamos y gozemos que mañana moriremos. Ja ja ja.
Igual tù, Ramòn, con tanto comer, moriràs primero jajajaj
Ramòn se durmiò una mañana placidamente en su crisalida y cuando le llegò la hora, se transformò en una bella Mariposa.
Entonces Ramona, buscò a la mariquita que estaba celebrando una de sus famosas fiestas, junto a bellos amigos alados como ella, habìa pasado el tiempo, y la mariquita se sostenìa en dos muletas y los lunares rojos de sus bonitas alas, habìan desaparecido, su aspecto habìa cambiado tanto que parecìa una vieja cucaracha, ni siquiera ya, podìa volar.
Ramona linda como ninguna, habìa llamado la atenciòn de todos los invitados. Cuando la mariquita preguntò en voz alta de dònde venìa aquella belleza.
Ramona soltò una carcajada, exibiò su divina presencia por toda la sala y desapareciò.
Moraleja:
La ignorancia siempre es osada. No juzgues nunca lo que desconoces!!
Marian
Nortex
Había una vez una sabio llamado Nortex, y éste sabio era muy conocido por todos en la ciudad, siempre andaba en la plaza mirando todo.
Un dìa el sabio aparece en el medio de la plaza con algo entre las manos, era un bulto pero lo llevaba cubierto con un pañuelo. Y gritó en medio de la plaza; “Quién adivina lo que tengo bajo este pañuelo, los reto a todos en el pueblo”, la gente comenzó a rodearlo y él seguía en lo mismo. “Quién es el valiente que adivina lo que tengo bajo éste pañuelo, Lo que tengo bajo este pañuelo es de forma redondeada, la parte de afuera es dura, como de madera, por dentro es blanca, rica y sabrosa, la comen las ardillas”. Las personas pensaban, “éste Nortex nos quiere embaucar”, pero el sabio seguía, “lo que tengo bajo éste pañuelo es duro por fuera y blando por dentro, la comen las ardillas y tiene la forma de una nuez”. La gente seguía pensando, “obvio que lo que tiene es una nuez, pero no puede ser tan facil, de repente lo duro de afuera es la coraza de los humanos y lo blando de adentro representa lo que realmente somos, no, Nortex nos quiere hacer pasar una verguenza”, así que nadie respondió. Nortex sacó lo que tenía bajo el pañuelo y era una nuez, y dijo: “Todos ustedes sabían que era una nuez, pero nadie tuvo el valor de decirlo, así es el humano, siempre puede ver las cosas como son, pero le cuesta aceptarlo”.
Hubo una vez un día
En que en un bosque se enseñó
Cada mañana una lección
A contar cuentos de amor
Para aprender a cantar mejor
Todos asistían a las clases
Mas que interés al estudio
Por curiosear quienes asistirían
Vino la elefantita y el cocodrilo
La liebre, el ratón y el conejo
Pero ninguno aprendió la lección
Solo imitaban pero nadie cantaba
La maestra Canario dijo que la canción
Viene del corazón
Y que la curiosidad a nadie enseña a cantar
Ya que el amor nace de verdad
Era una maestra que daba todo por sus alumnos
Pero sabía que antes de empezar a cantar
Debía saber lo que querían de verdad
Ya que cantar es muy divertido
Los animales desde ese día
Aprendieron la mejor lección
Que cantar no lo es todo en la vida
Y que todos debemos buscar nuestro destino
Sin ser la piedra en el camino
Que sólo busca la desgracia y la desilusión
Para burlarse de los demás
Hasta el gallo aprendió que no debía burlarse
De los que recién aprendían a cantar
Como la pobre urraca que a duras penas soltaba un grito
Pero siempre la mejor lección fue la que aprendieron
El león y la jirafa que gritar no es ser importante
Y que el tamaño no importa
Sino lo que tiene uno en el alma
Como la maestra Canario
LAS COMPRAS DE DOÑA CONCHA
Doña Concha era una tortuga que vivía en el campo. Allí estaba feliz, entre tanto vegetal y rodeada por sus amigos. Solamente tenía una pena: como era muy presumida, quería comprarse un sombrero, un bolso y unos zapatos, y por allí no había dónde comprarlos.
Una mañana estuvo escuchando durante mucho rato a unas niñas que planeaban ir de compras a la ciudad por la tarde. Tantas y tantas cosas dijeron y de tantas maravillas hablaron, que decidió marcharse de compras ella también.
Andando, andando, andando llegó a la ciudad. Aquello le pareció el caos: tanto tráfico, tanto ruido, tantas prisas… Con mucho cuidado cruzó la carretera y fue a comprar. Salió con un sombrero rosa, unos zapatos verdes y un bolso morado. Y tan contenta iba, contemplando sus zapatos, que no miró antes de cruzar y no vio el camión que se le echaba encima.
La pobre doña Concha murió atropellada, pero eso sí, ¡muy elegante!
Cuando se enteraron de su muerte, sus amigos se entristecieron y lloraron mucho.
Por eso ahora, cuando alguien va muy distraído y no se entera de lo que pasa a su lado, le dicen los demás: “¡Cuidado, no te vayas a ir de compras con Doña Concha!”
Doña Concha fue a la ciudad:
cosas bonitas quería comprar.
Tan contenta iba que cruzó sin mirar
y la atropellaron. ¡Qué fatalidad!
Por lo regular no lo pasea. El perro no tiene nombre, pero si aquel día le toca ser gato usa el kafkiano alias de K*. La primera vez que le ví usaba un collar de limones, limones soñados algún tiempo atrás por María. Claro, eso lo sabría después y, de cierta manera, nunca terminaré de saberlo. La caja de arena es un privilegio negado, como los besos volados y otras muchas costumbres que por fresas podrían ser malcriantes. No se le puede acusar de severa a María quien, por tímida y parecerse mucho a Mia Farrow en Annie Hall, no dispone del ánimo suficiente y necesario para encarrilar a su mascota transformista. No es un mundo fácil y menos en una ciudad en la que difícilmente podemos perdernos de vista. Ni si quiera en sueños dejamos de encontrarnos o repasarnos. Así aparecemos sin avisar en una esquina, en alguna pantalla. Hablando y hablando, con la naturalidad del que ya lo ha soñado todo, pero lo ha olvidado apenas despertó. Paseando las noches y las calles embrujados por un inacabable déjà vu.
EL LEÓN Y LA ZORRA
Cierta zorra , ambiciosa como ninguna entre el reino animal, pretendió engañar a un león algo viejo y descuidado. La zorra quería apoderarse del reino y ser la ama y señora de todos.
- ¡Oh, Rey ! he venido hasta aquí, pues me preocupo de tu salud, y viendo que estás algo viejo ; ya no tienes las capacidades para mandar a los demás- ; en cambio yo, soy joven y muy organizadora.
-No te preocupes zorra ambiciosa , que mi puesto tiene un sucesor – dijo el león.
-¿Se podría saber quién es?-dijo la zorra
-Te lo diré incrédula ; será tu mayor enemigo, el águila real , para que escarmiente a animales como tú, que sin esfuerzo pretenden llegar a la gloria.
El león muy sabio le contestó de esta manera a la zorra , que nunca más se atrevió a acercarse a su Reino.
Moraleja :
No sueñes con obtener algo en un día, que nunca has podido obtener en toda tu vida.
No comas del río.
Ese día se encontraron como siempre a la misma hora y en el mismo lugar.
A la orilla del río, cuando el sol se esta ocultando, ella estaba tratando de saciar su sed, el esperando su llegada.
Un pájaro que se posa en la rama más delgada de un árbol que estaba ala orilla del río, los escuchaba conversar, y cuestionaba la idea que el oso no se comiera al pez.
Cuando logro captar en si la conversación se dio cuenta que el pez le comentaba al oso como otros osos han perdido la vida tratando de cazar peces en ese río.
El águila muy confundida no entendía como el oso hablaba con la posible presa de ambos. Dejo que el oso se retirara del río para poder platicar con el sobre lo que había observado. El oso río al escuchar la pregunta del águila, minutos después le contesto: A veces hay que aprender de los demás sin importar su apariencia o lo que esta estipulado en la naturaleza para su vida.
Si trato de comerme al pez podría perder la vida en el intento, no me cuesta nada buscar comida en lugares sólidos.
El águila pregunto porque le dijo eso al oso que posiblemente trataría de comerlo, alo que el pez contesto: tuve la oportunidad que el oso me escuchara y logre persuadirlo para que no se acerque a este río y menos para atacarme.
Preparado con gran esmero
con huevos de chocolate y golosinas
el conejo con, bastón y sombrero
repartía en su barrio a las vecinas
Era el domingo de Resurrección
cuando una pequeña liebre apareció
asustada por la algarabía en acción
de la noche hasta que amaneció
Los niños no distinguían la diferencia
entre una liebre y un conejo
y reclamando con más frecuencia
enojados le lanzaron pan añejo
La liebre angustiada se escondió
dentro del hueco de un gran roble
y al ver lo que allí había se encendió
al encontrar una joya de material noble
¿Cuán lejos puedes ir?
Una hormiga soñó una noche que más allá de su acostumbrado camino existían muchos manjares. ¿Y porqué no podría ser cierto? Hace mucho que no encontraban en los alrededores buen alimento. Cada día tenían menos fuerzas. Así que convocó a todas y les contó su esperanza de encontrar mejor suerte.
A todas les intimidaba hacer un viaje muy largo, pero sabían que si no lo hacían podían desaparecer todas. Un buen día ¡encontraron comida!.Ya nadie hablaba del supuesto viaje.
La hormiga no era impetuosa pero a veces pensaba en ir sola. Quería conocer más allá. Pero las posibilidades de sobrevivir sola eran escasas. Convenció a un pequeño grupo para arriesgar en su empresa. Al cabo de tres meses partieron. Y encontraron los manjares más deliciosos que hubieran podido imaginar. Nunca volvieron.
Justo en la pradera de al lado vivía un pequeño caballo de color marrón llamado Sergio. Tenía un pelaje muy largo y su crin casi tapaba por completo sus pequeños ojos negros. Su andar era desgarbado puesto que tenía una leve cojera, su pezuña izquierda no rozaba del todo el suelo porque al nacer se dieron cuenta de que su pata trasera era un poco mas corta que las demás. Era el menor de tres hermanos potrillos y siempre se había sentido diferente. Sus hermanos mayores eran unos caballos de carreras fuertes y bellos, de un pelaje negro azabache que brillaba bajo el sol. Viajaban mucho en sus respectivas competiciones y por ello los veía muy poco. A solas, en su lugar preferido de la pradera, un pequeño riachuelo situado al pie de la montaña en el que se podían observar miles de peces de colores, pensaba en que nunca tendría una vida como la de ellos. Él no era tan guapo, ni tan alto, ni tan ágil. Nunca llegaría tan lejos. Al pasar nadie le miraba como a ellos. No hacía mas que pensar en que serviría en esta vida, a que iba a dedicarse, de que iba a vivir, y no se le ocurría nada. Todo lo que sabía hacer era arar el terreno. Había instalado un nuevo sistema de regadío en el terreno familiar, que les permitiría ahorrarse agua y mucho esfuerzo. Pero, ¿qué era eso comparado con ganar el primer premio en una carrera?, se decía tarde tras tarde mientras se lamentaba junto al riachuelo. Ese año el verano trajo una sequía como hacía décadas que no ocurría en el valle. Al final del verano miles de cosechas se perdieron, el río no poseía suficiente caudal para abastecerlas a todos y la mayoría no había tenido la previsión de almacenar agua para esa época. Todos confiaban en las fuertes tormentas de verano que arreciaban con frecuencia aquel paraje y se despreocuparon de ello. Sin embargo el prado de Sergio floreció como ninguno, la cosecha de los campos creció fuerte y sana. El sistema de regadío que implantó les salvó ese verano. Su padre estaba tan orgulloso de él que no hacía más que llamar a sus amigos y familiares contándole su hazaña. Sergio estaba atónito, ¡como una cosa tan sencilla, algo tan útil y que había inventado sin mucho esfuerzo era todo un acontecimiento!. Había tenido suerte solo eso, pero se alegraba y mucho de que todo el trabajo de su padre hubiera salido adelante gracias a su idea.
La mayoría de las veces no nos paramos a pensar en el valor de nosotros mismos sino que dedicamos nuestro tiempo a compararnos con los demás, siempre hacia la baja, y a detenernos en los que otros tienen y nosotros no podremos tener en lugar de centrarnos en lo que somos, cual es nuestra singularidad, que es aquello que aportamos y nos define. Todos somos válidos y necesarios como seres habitantes de este planeta, solo tenemos que encontrar nuestra manera de expresarnos, aquello que se nos sale con naturalidad en nuestro día a día.
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