¿Porque?

Archivado en: Teatro: Primer ejercicio — ludy_diez at 7:41 am on Domingo, Marzo 27, 2011
Hay veces que la vida parece pasar por un buen momento, que eres feliz y que todo te va bien, pero no es así, eso no es más que pura fachada, de hecho muchas veces, ni siquiera somos conscientes del dolor que podemos causar con ella.

Aún me preguntas porque? No tienes ni puta idea, de lo jodida que es la vida, no sabes lo que es sufrir, ni el deseo constante de querer morir. Estoy harta de que me pregunten porque y de que juzguen mis actos, quieres saber porque lo hice? Pues escúchame bien, porque solo lo contaré una vez y jamás volveré a hablar de ello.

Cuando mis padres se separaron… sabes que se siente cuando alguien muy cercano te llama para despedirse y decirte que le busquen en tal acantilado, que haces? Correr, correr porque lo quieres, jamás imaginarias lo rápido que puede hacerte correr la vida, y te vuelven a llamar pero esta vez, porque tu yayo esta ingresado por el puto cáncer, corres, otra vez corres y llegas a tiempo, pero se te muere en los brazos, que haces? No puedes creerlo, no sabes a que agarrarte para seguir viviendo, pero sigues adelante, con una capa más en tu fachada, aguantando lo que te mande la vida y va y te manda una operación, a la que entras después de 27 días sin comer absolutamente nada, con la única esperanza de no salir con vida de ese quirófano, aunque lo único que consigues es salir mucho mas débil de ahí y la vida, aún te manda más y más mierda, tres días después te atracan y te pegan una paliza, el mismo día que tu pareja, decide que ya no te quiere, y que se va con tu mejor amiga. Como se supera eso? Como?

Yo hundía la nariz en la almohada e intentaba recordar lo feliz que llegue a ser, sentía como se cerraba el estómago, como se partía en mil pedazos el corazón, sentía como me subía un hormigueo por la nuca y que un nudo en la garganta amenazaba con asfixiarme si no paraba de llorar, hasta que una arcada de las pura bilis, me devolvía a la realidad. Sigues pensando que no era para tanto?

Que habrías hecho tu, si cada mañana te despiertas en un lugar diferente de tu casa porque no recuerdas cuando ni como te desmayaste, sola, triste y hundida, sabiendo que no existe nada ni nadie en el mundo que pueda aliviarte el dolor, y piensas, porque no terminar con todo? Y en ese momento, sientes que es la mejor decisión que has tomado en tu vida.

Y lo hice, muy tranquila me preparé un vaso de leche, me encendí un cigarro y una tras otra me tomé todas las pastillas que había en casa.

Ni te imaginas como me sentía, me sentía una mierda por lo que estaba haciendo, pero ya no podía mas, era lo único que me quedaba y era agradable no sentir dolor, no sentir pánico, no sentir nada.

No recuerdo nada más.

Dicen mi corazón habría aguantado sin latir, tan solo 3 minuto más, en aquel momento me arrepentí de no haberlo hecho 3 minutos antes, pero en días como hoy, doy gracias a esos 3 minutos, porque sin ellos, no estaría ahora aquí, disfrutando de esta nueva vida, lejos de un pasado difícil de olvidar.

Bueno, ya lo sabes, así que deja de preguntarme porque lo hice y pregúntate que habrías hecho tu? Es muy fácil juzgar.

Lo se, te queda una pregunta, todo esto será verdad? o un simple ejercicio? Esa, jamás la sabrás.

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BACHARA

Archivado en: Teatro: Primer ejercicio — NADDIA at 11:39 pm on Viernes, Marzo 26, 2010

Mi nombre es Bachara. Vigilo el tráfico y pongo multas en mi libreta. De pequeño quería ser policía, pero mi madre decía que se sacaba más pidiendo y por eso pasaba los días en la calle. Tenía que conseguir dinero para que mi madre no me pegara, pero a veces me invitaban a comida, me daban bocadillos o encontraba restos en la basura. Nadie sabía de mí durante el día, sólo tenía que llegar de noche con el dinero y lo demás era asunto mío. Nuestra chabola era mejor que otras, mi madre la baldeaba cuando tenía tiempo porque estábamos cerca del río y teníamos un cubo. Por la mañana nos daba leche a mis hermanos y a mí y nos echaba a la calle: ¡Venga haraganes que es día grande y hay que ganarse la vida! No podíamos volver a casa al mediodía porque no había comida y si volvíamos mi madre o mi padre nos echaban a escobazos. ¡No os atreváis a volver antes de la noche!? Y nos daba tanto miedo su escoba que preferíamos empaparnos bajo la lluvia o refugiarnos en cualquier iglesia que volver por allí. Ustedes se preguntarán que por qué volvíamos de noche, pero mi madre sabía exactamente dónde encontrarnos y si no aparecíamos a la hora de la cena, nos iba a buscar para matarnos a palos. Yo creo que por eso la queríamos, porque se preocupaba por nosotros. Después crecí y mi madre dijo que nos teníamos que largar, que ella no mantenía a vagos, así que me hice mi propia chabola aunque no tenía cubo para baldearla por eso no olía a limpio como la de mi madre y eso se me hacía duro porque uno desea siempre recordar el hogar. No volví a saber de mi madre. Una vez volví a la chabola y la encontré quemada, dicen que mi padre le prendió fuego, pero que ella no estaba dentro. Algunos cuentan que se fue con otro que era tan borracho como mi padre, pero que no le pegaba. Yo quería tener una mujer como mi madre en mi chabola, pero el señor cura me dice que estoy mejor solo, que las mujeres lo lían todo. Y en eso lleva razón que si tuviera mujer no podría poner multas ni vigilar el tráfico todo el día como a mí me gusta y las señoras de la parroquia seguro que no me daban ropa.

Archivado en: Teatro: Primer ejercicio — Victoria at 6:10 pm on Domingo, Marzo 21, 2010

¿La falsedad también descansa?

Estoy cansada, cansada de tener que soportar las miradas ajenas, miradas de personas que no tienen ni la mínima idea de lo que yo soy. Y entre tantas caras que acusan, que critican, que insultan, no hay ni una que sepa distinguir la verdad de la mentira ¿En dónde se escondió la gente? ¿En dónde quedan personas que aún sepan pensar?

No se, pero se que existieron, que existen y que existirán, porque siempre está la excepción a cada afirmación, siempre habrá una excepción. Hay? gente que no sabe distinguirla, y se quedan con la afirmación como cierta, y se quedan con un punto de vista cerrado, y se cierran a la verdad, y no quieren ver más allá, y rechazan cualquier tipo de opinión que choque con la suya, sin darse cuenta de que cada opinión complementa a la otra.

Cansada, sí, cansada de mirarlos, cansada de hablarles y decirles palabras vacías que deben decirse por un simple compromiso. Ya nada importa en un medio tan vil, ya todo cuenta como correcto, toda actitud por más sucia que sea pasó a estar dentro del límite de lo normal, de lo común, ya nadie diferencia lo que todo ser puro y limpio haría de lo que se hace en realidad…

Pero ya no interesa, ya a nadie le interesa, ya todo quedó olvidado, y la gente que lo sabe, sabe también que no tiene sentido tratar de recordarlo porque ni pizcas de lo hermoso quedan en muchas de las almas que viven, y que aseguran tener alma.

Elección

Archivado en: Teatro: Primer ejercicio — Alicia at 10:06 pm on Martes, Marzo 16, 2010

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Cuando las comadres del barrio empezaron a hablar, confieso que me sentí algo incómodo.

No obstante, esta noche me he esmerado en mejorar mi aspecto, que por cierto es agradable aunque algo llamativo y estoy saliendo a la calle con destino al trabajo. Es viernes, víspera de un fin de semana largo, de esos que aprovecha la gente de clase media para desestresarse. Camino una cuadra hasta la parada del autobús y sólo en ese trecho diviso tras las cortinas varias miradas solapadas.

Mi análisis de la situación me lleva a suponer que debería cambiar de residencia si es que deseo tener una vida independiente y sin contratiempos.

He tratado por todos los medios de pasar inadvertido pero, dadas las circunstancias, me doy cuenta que es imposible. Jamás quise molestar a nadie y menos a mi madre que siempre intentó comprenderme. No puedo decir lo mismo de mi padre, lo he herido en lo más hondo y creo que nunca me ha de perdonar; he echado por tierra las enormes expectativas puestas en su único hijo varón.

De todas maneras, vivo acorde a mis necesidades y a mis sentimientos. Soy así, no sé si por causas biológicas, fisiológicas, psicológicas o sociológicas; tampoco me intereso en averiguarlo. Sólo quiero que entiendan que ello no modifica mi esencia, aunque algunos opinen lo contrario.

Bajo del ómnibus y me dirijo hacia los bosques de Palermo. Es fin de semana largo, voy a tener trabajo en demasía.

MEMORIA DIFUSA

Archivado en: Teatro: Primer ejercicio — Alfonso at 8:07 pm on Viernes, Marzo 12, 2010

Desde que ella murió nada fue igual. La vida está llena de épocas, de fases, de periodos, de intervalos. Cuando ella murió se abrió otra época. A los pocos años mis hijas se independizaron, se fueron de casa. Me quedé solo. Parece tal cual que vivamos varias vidas. Compartimentos estancos. En algunas somos absolutamente felices. En otras somos desgraciados y sentimos que la vida ya no tiene ningún sentido. A veces creemos que será la última etapa pero casi nunca lo es. No por lo menos hasta ahora para mí. Mirando pasar la noche pienso que solo fueron momentos, incluso quizás instantes que pasaron muy deprisa. Cuando la perdí se acabo una etapa feliz y entré en otra de gran incertidumbre. La soledad imperó en mi vida y tomó un protagonismo desconocido. El trabajo me ayudó. Mis hijas hicieron lo que pudieron. De vez en cuando venían a verme. También para ellas fue una pérdida importante. Me jubilé y fui a peor. Solo y sin trabajo me deprimí. Mis hijas me han convencido de que no puedo estar solo. Parece ser que se me olvidan algunas cosas y eso las tiene muy preocupadas. No deseo discutir. No han parado hasta que he aceptado ir a su casa. Vuelvo a donde nací.

Cuarenta años de mi vida. Vecinos, amigos, conocidos con los que he compartido tanto tiempo se diluyen inesperadamente. Se los traga el paso del tiempo de manera abrupta e inexorable. Se abre otra etapa. ¿Feliz o infeliz? Solo el tiempo me lo dirá. Mis sensaciones son confusas.

Siempre he ido hacía adelante nunca me he parado a mirar hacía atrás. Ahora será igual que siempre. ¡Hacia adelante!

No es un viaje a lo desconocido, es un reencuentro. Me volveré a encontrar con mi niñez y mi juventud pero ¿la sabré encontrar? y si la encuentro, ¿la reconoceré, después de tantos años?

Me cansé de soñar.

Archivado en: Teatro: Primer ejercicio — Carminacd at 12:42 pm on Jueves, Marzo 11, 2010

que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.”

Calderón de la Barca.

Yo también, como todos, he soñado alguna vez; para decir la verdad, muchas veces he soñado, siempre cosas distintas y contradictorias. Soñé enamorarme y que se enamoraran de mí y el sueño se hizo realidad, sólo que, por ser la primera fantasía, tenía defectos de fabricación; hubo cosas que olvidé determinar y, entonces, cuando él me dejó y el encanto se transformó en embrujo, soñé un príncipe azul que me salvara del mago maléfico y su hechizo; el príncipe idealizado, se hizo carne y héroe y esposo y padre. Desde tanto tiempo antes, ya soñaba con cambiar el mundo. Fui niña exploradora, íbamos a darle la merienda a los ancianos en el hospicio. ? Pocos años después, fui estudiante de Asistente social; para esa misma época, los sábados, con mi nena de un año a cuestas, iba a la villa miseria a dar de comer a los niños en un galpón y a entretenerlos con actividades lúdicas y educativas.

A ver, yo voy acomodando aquí, sobre esta mesa y a mi alrededor todas las opciones que conozco y ustedes me ayudan a escoger la mejor. De otra forma ¿para qué están aquí?

¿Piensan que la rama de aquél árbol resistirá mi peso? No sean descorteses con sus respuestas, por favor, que soy una dama después de todo. Bien, aquí, sobre la mesa, cuchillas, hojitas de afeitar, pastillas para dormir, un revólver, cianuro (no le temo a morir por sofocamiento, pero no me arriesgo a morir desangrada). A las pastillas para dormir las escogieron dos adolescentes de veinte años que conozco, es la forma más eficiente para no suicidarse, a mi parecer, ya que tuvieron el tiempo para llamar por teléfono a sus respectivos ex y decirles que se habían empastillado por culpa de ellos. ¿Qué les quedaba por hacer a esos pobres muchachos sino llamar a la ambulancia? Las dos terminaron en el hospital con lavaje de estómago, vivitas y coleando. Recordemos muertes eficientes: Silvia Plath, Alejandra Pizarnik, Alfonsina Storni, Marilyn. Meter la cabeza dentro del horno a gas me parece una buena forma.

Como les venía diciendo, todas mis esperanzas se cumplieron hasta ahora, pero descubrí que no me satisfacen, que quiero más y el error ha estado entonces en no saber soñar. He equivocado mis sueños. Deseé vivir en medio del campo, entre sembrados, viendo la montaña desde mi ventana, y, cuando lo logré, extrañé la comodidad urbana y hasta los ruidos molestos y el smog.

Horacio Quiroga. No sé si tendría éxito en mi empresa ya que no tengo idea de por dónde debe entrar la bala para cumplir su cometido y no dejarme convertida en un peso para mi familia.

Deseé tener un amante, un amigo, lo imaginé físicamente; tal cual yo lo quería, él me encontró; pero ni los años ni la inmensa práctica me han enseñado aún cómo soñar lo mejor para mí. Esta vez también falló mi sueño, olvidé especificar la personalidad, la ternura, el compañerismo, la fidelidad en una relación, la sinceridad.

Está bien, creo que hemos encontrado el método eficaz en mi caso. Los dejo. Voy a hacer una caminata hacia el centro del mar, pero bien despierta, ya me cansé de soñar.