Blanca Nieves y los nueve elegidos

Archivado en: Creatividad - Cuarto ejercicio — NADDIA at 10:50 pm on Viernes, Junio 4, 2010

- Eres mi casa y te quiero por eso.

- Pero si tuvieras que emigrar me abandonarías.

- Te llevaría en mi corazón.

- Yo iría contigo – dijo libro

- Y yo – apuntaron sofá, bufanda, armario y ordenador.

- Tú no que eres empotrado – dijo libro a armario.

- Yo caducaré mucho antes de que te vayas, pero formaré parte de tus huesos – dijo yogur.

- Yo me quedo en casa – añadió escalón triste.

- ¿Y a mí me llevarás? – preguntó intrigado espejo.

- Tú eres mi espejo mágico, siempre estarás conmigo.

- Sí, pero tu madrastra me busca y acabará encontrándome. ¿Y si viene un príncipe? ¿para qué nos querrías en un palacio?

Blanca Nieves quedó pensativa. Quizás en un palacio tendría un ordenador con el último windows del mercado y muchos gigas disponibles, pero ese ordenador con el que había disfrutado de las mieles del ms-dos era insustituible al igual que la bufanda que le había tejido Mudito durante muchas noches.

Los objetos se disolvieron en la cabeza de Blanca Nieves  y ella se volvió estatua y durmió durante ciento cincuenta largos años.

RODOLFO Y YO

Archivado en: Creatividad - Cuarto ejercicio — Alfonso at 8:26 pm on Martes, Abril 6, 2010

Mi coche Rodolfo y yo nos llevábamos bien. Yo le cuidaba adecuadamente y él me respondía estando a punto en todo momento. Pero, siempre hay algún pero en todas las relaciones, yo notaba que siempre quería tener la razón y que esto le llevaba a ser cada vez más independiente sin tenerme casi en cuenta. Lo que al principio fue una ventaja, solo le tenía que decir donde quería ir y él solo se encargaba de todo, apenas alguna orden para reconvenirle por la velocidad a la que siempre contestaba protestando de forma airada y haciendo algún comentario despectivo sobre mí inteligencia se convirtió un día en un problema.

Aquel día yo había decidido ir de vacaciones y me aprestaba alegremente a hacer un viaje que se prometía delicioso. Ya comenzó a ponerse impertinente a las primeras de cambio. Corría excesivamente y frenaba repentinamente en las curvas. Le tuve que recordar que íbamos de vacaciones y que deseaba contemplar la naturaleza. Me contestó con un comentario soez que me pareció fuera de tono y así se lo hice saber. Parece que no le gustó el comentario y aceleró bruscamente dirigiéndose en dirección contraria a la deseada. Me di cuenta que estaba enfadado y cambie de táctica intentando ser condescendiente. Incluso comencé a ser cariñoso recordándole todo lo que habíamos recorrido juntos. Logré que se calmara y pensé que era solo un bache, había que luchar por salir de él. Lo intenté durante todas las vacaciones pero no salió bien. No se si fue la edad o el excesivo trabajo pero a raíz de aquello la cosa fue cada vez peor y terminamos separándonos. Lo sentí mucho porque le había querido de verdad, pero estaba insoportable. Ahora estoy con Luis, un mil doscientos de cuatro puertas, rojo, jovencito, jovencito y no veas lo bien que se porta.

Mejor con kilos de menos

Archivado en: Creatividad - Cuarto ejercicio — Carminacd at 6:07 pm on Lunes, Abril 5, 2010

 

-          ¡Hey! ¡Hey! Más despacito que entras muy frío.

Y el espéculo se detuvo en seco: -  Pero ¡cuánto lamento!. Hubiera visto cuando éramos de metal, entonces sí que podría haber sentido frío.

También se quejaba la camilla temblando debajo de la señora prominente que se le había acostado encima para ser revisada: – ¡Santo cielo , señora! Tenga en cuenta, un consejo nada más, hacer un poco de dieta antes de su próxima visita. Creo que me van a ceder las patas.

El espéculo transpiraba esforzándose por entrar entre tanta carne y se le escuchaba como dentro de un túnel terroso o de una mina profunda:

- Señora, no es que se distinga muy bien aquí dentro, pero puedo confirmar, según mi perspectiva, que todo está bien y normalísimo.

- Espera que te doy una mano. – le aseguró la linterna.

- Todo bien, señora, nos vemos en cuatro meses. Comience la dieta, de otra forma, no me va a dejar lugar para entrar.

Archivado en: Creatividad - Cuarto ejercicio — Victoria at 7:56 pm on Martes, Marzo 30, 2010

-¿Qué le pasa?, ¿por qué me mira así?

-No te está mirando a vos, se está mirando ella.

-Yo siento que me mira a mí.

-No, ¿no ves como se arregla el pelo?

-Me llevo este espejo.-dijo Carla.

Se subió al auto y condujo hasta su casa, acomodó, antes, su espejo nuevo en el asiento trasero,-Ya te voy a encontrar un lugarcito para vos-le dijo dulcemente a éste.

-Que raro,-pensó él-sin ni siquiera conocernos es tan cariñosa con nosotros, los objetos, mientras que con los humanos tan distante.

Carla llegó a su casa, abrió la puerta, cansada, y llena de bolsas con cosas sin sentido, los pies le pesaban y las manos le dolían.

-Llegué- saludó al marido.

-¿Cómo te fue?

-Como siempre, demasiado trabajo para un ama de casa.

Tomó a su espejo y le mostró lugares, -¿acá te gusta?

-Está loca,-le dijo el espejo a la cómoda- encima de ti ya no entra nada más.

-Siempre me hace cargar con más cosas de las que puedo-contestó ofuscada y a la vez resignada.

-De seguro ella también carga con más cosas de las que puede- le respondió el espejo justificando el acto de su dueña.

SALIDA

Archivado en: Creatividad - Cuarto ejercicio — Alicia at 2:47 pm on Martes, Marzo 30, 2010

 

-  Siempre te he dicho que eres una parte irreemplazable en esta vida bohemia que llevo. Y lo sigo pensando, aunque últimamente las cosas no me han ido del todo bien; no es fácil hallar entre los humanos a alguien tan fiel.

¿Cómo sustituir tus espacios mullidos cada noche? ¡Y los secretos que en nuestra almohada se amontonan, casi hasta hacerla estallar!  Sigo pensando que tu compra fue la mejor adquisición, al punto de considerarte como de mi familia aunque algunos me tilden de loco.

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- Espero que se haya ido. Me siento en falta, sobre todo en lo referente a mi fidelidad. Tú que desde  tu posición alumbras todo lo que ocurre, entenderás de qué hablo. No sabría cómo decirle que he sido testigo y partícipe de más de un engaño que él ignora.

Pensándolo bien, tal vez debiéramos pergeñar alguna salida a esta situación incómoda; no acostumbro traicionar a quien confía en mí.

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Las pericias determinaron que el incendio no había sido intencional; el siniestro fue provocado por la caída de la lámpara de la mesa de noche sobre el mullido sommier de dos plazas de la alcoba principal, que había quedado reducida a escombros. Afortunadamente, no hubo que lamentar víctimas.