DEMENTE LITERARIO

Filed under: Varios — MatiasF.R at 3:12 pm on Jueves, octubre 21, 2010

Jove : DEMENTE LITERARIO
Como no sabia escribir , lo escribió todo sin palabras.Dio por sentado que los garabatos expuestos , en la pared , evidencian claramente su mensaje . Sobre todo ese en amarillo fuerte. Quien podría ignorar su desprecio a las pautas establecidas?.
Lo escribió todo en su cuerpo , al que dejo libre de ropas para evitar … confusiones.
Lo escribió , rapándose la cabeza , mordiéndose los dedos , sangrando se los pies , escribió profundos cardenales en sus piernas y brazos.
Al final como rubrica visceral de su poesía , se orino en la cama

La tela de araña. Creatividad – Segundo ejercicio-Kattia M.

Filed under: Creatividad - Segundo ejercicio — Kattia M. at 11:23 am on Martes, octubre 12, 2010

Nevó durante toda la tarde. Por fin paró un poco y salí a la calle. Pero no había forma de caminar sin dejar huellas. Me encontrarías. Entonces llegó ella, con su flamante coche rojo y oliendo a puta barata. Entró en tu casa por la puerta principal y yo aproveché las rodadas de su coche para alejarme. Puse cuidado en tapar la nariz con un pañuelo para que no cayeran las gotas de sangre sobre la nieve.

¿Quién conducía su coche?

Me quedé con esa ? gran duda, ya que ella entró por la puerta sin ninguna preocupación, tan segura de sí misma, el coche lo llevaría algún “mandado” tuyo seguro, tenías todo muy dispuesto siempre, el dinero siempre te guardó las espaldas.

Seguridad, eso es lo que me gusta de las putas, y hablo de las putas que son de “alto standing” como las llaman, como ellas? se hacen llamar, tanta seguridad les abre las puertas a ser llamadas como ellas quieren, a estar donde quieren estar, a estar ¡como a ellas les da la gana!

Esa seguridad es la que supongo yo, es la que te tiene atrapado en la tela de araña que tú mismo has tejido, con tu dinero, con tu poder, con tu falsa seguridad, eres preso de tu propia lujuria mental, de tu propio veneno de vicio…

-? ? ? ? ? ? ? ? ? ¡Mariana! ¡Despierta!
-? ? ? ? ? ? ? ? ? ¿Qué ha pasado?
-? ? ? ? ? ? ? ? ? Estabas dormida, soñando con musarañas seguro.
-? ? ? ? ? ? ? ? ? ¡Fufffffffff! He tenido un sueño, de guión de cine.
-? ? ? ? ? ? ? ? ? ¡Ja! Qué raro, tu soñando en formato cliché.
-? ? ? ? ? ? ? ? ? Y que quieres que haga? Tengo una imaginación que vuela.
-? ? ? ? ? ? ? ? ? Lo que tienes que hacer es levantarte y volar de verdad que si no, llegarás tarde al trabajo.
-? ? ? ? ? ? ? ? ? Ok, seguiré dándole vueltas a esto, creo que mi subconsciente me está reclamando atención.

Voy caminando despacio, con un hilo de pensamiento nacido del sueño:

Papá, nunca he querido verte ni quererte, solo quiero saber:

Por qué el amor por tu propia sangre, no ha sido suficiente para poder dejar de tejer telas de arañas para las putas, para el alcohol, para las drogas y vicios sin fin.

Por qué tanto desprendimiento inoportuno? y tanto derroche de insensibilidad.

Por qué has querido ser un caníbal de ti mismo, te has ido comiendo desde adentro hacia afuera.

Por qué has permitido que los demás lo veamos, lo sintamos y lo recordemos.

Hay cosas que puedes contestar ¡qué suerte! Te concedo el placer de no tener que responder a las preguntas que solo me incumben a mí.

Por qué sigo soñando con tus putas, tus borracheras y tus vicios de media noche.

Por qué siempre yo,? tan desprendida del amor eterno, de la falta de confianza en la gente, de la falta de ganas de comprometerme ni conmigo misma.

Por qué sigo queriendo preguntarte.

Me ha contado mi madre, que la noche en la que llevaste a esa puta a vuestra casa, ella estaba organizando una cena expectacular para darte la sorpresa, una cenita con velas y con música de “Los Iracundos” que a ti tanto te gustaban, te iba a dar la noticia, de que yo llegaba al mundo.

De repente empezó a sentirse mal, un poco mareada, así que se fue al cuarto de baño a echarse agua fría en la cara para refrescarse, y se encontró con que sangraba por la nariz,? entonces se dio cuenta de que tenía toallitas húmedas y algodones en el cuarto de los abarrotes, en el jardín.

Pero no podía salir porque no paraba de nevar, así que esperó un poco.

Sonó el teléfono.

-? ? ? ? ? ? ? ? ? Blanquita, ¿está sentada?
-? ? ? ? ? ? ? ? ? Hola Conchita, ¿por qué me pregunta eso?
-? ? ? ? ? ? ? ? ? Es que le tengo que dar una noticia un poco fuerte.
-? ? ? ? ? ? ? ? ? Bueno, diga nomás, ya sabe que le echo fuerza a cualquier? asunto, ¿es algo de Gabriel?
-? ? ? ? ? ? ? ? ? Si, acaba de dejar a mi marido en casa e iba a la suya, le he preguntado por usted y me ha dicho que estaba de viaje, pero como yo la ví a usted por la tarde, sabía que no era así,? ? ? pero no le dije? nada. Iba en un coche rojo flamante, con una? mujer rubia, alta, con una pinta de puta, que no puede más.

Se hizo un silencio sepulcral y el relog de cuerda del salón emitía un tic-tac repetitivo y estridente.
-? ? ? ? ? ? ? ? ? Gracias Conchita, hablamos luego, ya le contaré.

Mamá había decidido marcharse de casa, apagó todas las luces, las velas, la música, recogió los resultados del embarazo, los metió en el bolso y salió por la puerta de atrás, pero no tuvo tiempo de cerrar del todo la puerta, ya que enseguida oyó las ruedas del coche rojo del que le habló Conchita.

Lo conducía otro? y ella, aquella mujer, que de lejos la percibía con olor a puta barata se bajaba de el, conducida por sus pasos a la puerta principal de casa. Detrás de ella bajaba un tipo, al que reconoció rápidamente, como uno de tus amigos de borrachera, uno de esos con los que le ibas a cantar serenatas? por las noches, cuando erais novios.

No cerró, se quedó quietecita, con la nariz aun sangrándole, se movía despacio y decidió? entrar con sigilo de nuevo, permaneció escondida detrás de la puerta de la cocina.

Entró? por? aquella puerta? la puta, tu amigo con un saco de drogas y luego muy sonriente y con los ojos muy brillantes entraste tu, diciendo:

– Que empiece la fiesta ¡hoy también, invito yo!

Todas esas historias que Conchita le había contado que había escuchado acerca de ti eran ciertas, los tríos con tus amantes, las orgías interminables y movidas por la energía de las drogas, las bolas chinas, el alcohol chorreando como cascadas por vuestros cuerpos desnudos, todo esto lo presenció calladita y expectante, haciendo que todo eso de alguna forma se grabara en mi proyecto de mente, en mi proyecto de ser.

Su mente vagaba en otro mundo, se enredó imaginariamente en tu sucia tela de araña, se vió envuelta en un mareo peor que el inicial, no se dió cuenta de que tu te moviste de donde estabas y te dirigiste hacia ella, le preguntaste:

– ¿Qué? ¿Te está gustando? Al final este soy yo, al final si te quedases y te dejases llevar, tal vez estuviesemos más unidos, tal vez …

Padre nuestro… (Punto de vista del narrador)

Filed under: Novela: El punto de vista del narrador — Mariano Campo at 4:49 am on Lunes, octubre 11, 2010

En cuanto al punto de vista del narrador será, preferentemente, objetivo omnisciente. Sin embargo, en algunos pasajes veo necesaria la figura del narrador subjetivo, ya que enriquecería la trama, abundando más en las sensaciones de los personajes.

Padre nuestro…

Filed under: Novela: El espacio de la narracción — Mariano Campo at 4:27 am on Lunes, octubre 11, 2010

¿Dónde tiene lugar la acción de la novela?

En un colegio privado católico. Mediados de los 70 del siglo XX.

¿Cómo trataremos los lugares donde se desarrolla la acción, de forma objetiva o de forma subjetiva?

De forma subjetiva.

Si es de forma subjetiva, ¿desde el punto de vista de quién se describirá el espacio de la primera escena? ¿de un personaje, del narrador…?

Desde el punto de vista del narrador.

¿Se tratará de un lugar determinado (por ejemplo, Santiago o Madrid) o indeterminado (por ejemplo, la playa o el desierto)? ¿O se tratará de un lugar determinado, pero ficticio? (Por ejemplo, la novela Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez, ocurre en un pueblo ficticio llamado Macondo.)

Lugar determinado pero ficticio.

¿Cómo caracterizaremos el espacio físico del principio de nuestra novela: directamente con las descripciones del narrador, a través de los diálogos de los personajes, extrayéndolo de la misma narración a través de detalles… ?

Descripciones del narrador en combinación con los diálogos de los personajes.

Novela: Padre nuestro…

Filed under: Novela: El tiempo de la historia — Mariano Campo at 4:13 am on Lunes, octubre 11, 2010

1.¿En cuántos años, meses, días u horas sucederá la historia?

Durante el transcurso de un curso escolar (aproximadamente en nueve meses)

2. ¿En qué período de la historia ocurrirá?

A mediados de los años 70 del siglo XX. En España.

3. ¿Cómo se indicará el paso del tiempo?

– Mediante datos de fechas

– Conversaciones

– Acciones

– Narraciones

4. ¿Habrá grandes saltos temporales?Si es así, ¿cómo se mostrarán estos saltos?

No. La novela se desarrollará en un corto espacio de tiempo.

Novela: Padre nuestro…

Filed under: Novela: Público y tono — Mariano Campo at 4:03 am on Lunes, octubre 11, 2010

¿A qué público os vais a dirigir (edad, sexo, entorno sociocultural…)?

A cualquier persona, independientemente de sexo, edad, entorno, que entienda que “aquellos que olvidan la historia, están condenados a repetirla”

¿Cuál será el tono del libro (humorístico, serio, irónico, realista…)?

Serio y realista. Con algunas fases de humor negro.

Argumento: Padre nuestro….

Filed under: Novela: el argumento — Mariano Campo at 3:46 am on Lunes, octubre 11, 2010

La acción se desarrolla a lo largo de un curso escolar en un colegio de curas. El personal docente lo componen tanto seglares como religiosos. Cuatro compañeros de clase se hallan en una espiral de violencia y represión ejercidas con mayor rotundidad por los profesores seglares.

Los religiosos enmascaran esas acciones utilizando el pretexto de la religión y el miedo aplicado sistemáticamente a menores de edad.

Las reacciones de cada uno de los cuatro alumnos ante la brutalidad que tienen que soportar a diario y los mecanismos de defensa ante un mundo que no comprenden, componen el entramado de la novela.

Padre nuestro…

Filed under: Novela: el tema — Mariano Campo at 3:42 am on Lunes, octubre 11, 2010

Violencia, represión, religión ortodoxa… Cómo afectan esas acciones a un grupo de escolares en un colegio católico y las diferentes reacciones de cada uno de ellos.

María

Filed under: Relato - Primer ejercicio — Mariano Campo at 2:56 am on Lunes, octubre 11, 2010

Agaete (Isla de Gran Canaria)

29 de Marzo de 1.934.

El sol se ocultaba tras la línea del horizonte. Las escasas nubes que cubrían el pequeño puerto de “Las Nieves”, se desplazaron hacia el oeste como atraídas por el gran disco rojo. Los últimos rayos iluminaron el enorme roque de piedra basáltica que, durante el transcurso de miles de años, el mar fue moldeando caprichosamente hasta hacerlo parecer un dedo índice apuntando al cielo. Los lugareños lo denominaban “El Dedo de Dios”.

Al amparo de la “Iglesia de La Concepción”, emplazada en el pequeño pueblo de Agaete, María llenaba sus pulmones por vez primera en manos de la “comadre” Adelita, avisada tres horas antes, ante la inminencia del parto.

Los hombres esperaban fuera de la casa. El parto y su preparación, era cosa de mujeres.

Adelita salió al patio exterior y, con sus finos labios, que dejaban entrever los dos únicos dientes que le quedaban sanos, le dijo al padre del bebé:

-Es una hembra. Tiene todos los dedos de las manos y de los pies-, aludiendo a que se trataba de una niña sana.

Álvaro se apoyó en el entramado de viejas tablas que configuraban el pequeño corral anexo a la casa. Extrajo de su bolsillo una porción de tabaco; lo depositó con cuidado sobre papel de fumar, lo lió y exhalando miró a la noche estrellada.

-Dios, ¿qué te hice para que me castigues así? Con ésta ya van tres hembras-, dijo escupiendo una hebra.

Eran pobres de solemnidad. La casa, por la que pagaban una renta mensual a “Don Salvador”, consistía en una salita a la que se abrían dos habitaciones: un dormitorio de matrimonio y una cocina. No existía retrete, ni ducha, ni agua corriente. Sus necesidades las realizaban en el corral y el agua la obtenían de un pequeño grifo comunal a las afueras del pueblo.

Todo ello compartido por seis personas: dos adultos, tres niñas y un varón.

En ese mismo instante, María mamaba plácidamente ajena al futuro que se le avecinaba.

Agaete (Isla de Gran Canaria)

10 de Septiembre de 1.959

A sus veinticinco años se había convertido en una preciosa mujer. Piel morena; ojos negros como el azabache; pelo ensortijado y curvas por las que hacían cola varios pretendientes.

Se secó la frente con el pañuelo, se refrescó con un poco de agua y prosiguió su tarea de recogida de tomates para la que había sido contratada como jornalera. Siempre la llamaban porque era rápida, eficaz y nunca se quejaba del trabajo duro.

El poco dinero que obtenía lo aportaba a la economía familiar. Ella se quedaba con unas monedas que ahorraba para poder comprarse un bañador y disfrutar de su único día libre al lado del mar.

No sabía nadar, como apenas sabía leer y escribir. Desde temprana edad la obligaron a dejar la escuela.

-Para qué necesitas la escuela. Tu misión en la vida es servir a tu padre y hermano. Cuando te cases, lo harás para tu marido e hijos-

Eso era lo que se esperaba de las mujeres. Esclavitud encubierta, amparada por el Estado y la Iglesia.

Pero como quiera que se necesitaba el dinero en casa, María se levantaba antes de que cantara el gallo. Junto a su madre y hermanas caminaban un largo trecho para recoger agua. Preparaban el desayuno, la ropa de los hombres de la casa, la comida que necesitaban para el descanso de una hora en su trabajo.

Por el contrario, los varones se levantaban más tarde, se lavaban con el agua fresca, desayunaban, cargaban en unas cestas la comida ya preparada y se marchaban a trabajar.

Las mujeres recogían la mesa, limpiaban la casa, hacían las camas y corrían para no llegar tarde a la recogida de tomates.

Cuando volvía a casa con la espalda reventada, continuaba trabajando: preparar la cena, dar de comer a los animales, recoger agua…

Cenaba una vez terminaban los varones y caía rendida en la cama.

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-Carmelita, mira que bañador he comprado-, dijo mostrando la prenda.

-Bonito de verdad-, asintió Carmela con admiración. -Este domingo, después de misa ¿vamos a la “caleta” con Maruquita y Tina?-

-Si, por favor. Tengo tantas ganas de sentir el mar en los pies…-. Sonrió y se despidió con un abrazo.

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Ese domingo, don Ramón, el párroco del pueblo, volvió a recordar a sus feligresas que Dios creó a Eva partiendo de una costilla de Adán. Por esa razón estaban supeditadas al hombre según la “Palabra de Dios”. Ellas escuchaban con recato bajo el pañuelo que obligatoriamente tenían que llevar cubriendo el pelo, tal vez para que el Cristo de la cruz no se excitara pecaminosamente, y asumían como verdad absoluta las idioteces que les espetaba don Ramón.

Por fin finalizó su arenga y dejó marchar a su manso rebaño.

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María y sus amigas reían y conversaban mientras se bañaban en los charcos formados por la bajamar. El sol acariciaba las únicas partes dejadas al descubierto por las prendas de baño: cara, brazos y piernas. De repente, como aparecida de la nada, una figura se recortó ocultándole el sol. Era su hermano Pedro.

-Vístete ya y vamos pa´casa-, dijo con la cara roja de ira.

Se hizo un silencio sepulcral. María se vistió y acompañó en silencio a Pedro.

Cuando entraron, él le dio una bofetada, cogió unas tijeras, le arrancó el bañador de las manos y, mientras lo cortaba en pequeños trozos le gritaba:

-Sólo las putas se atreven a llevar bañador en público. Que sea la última vez, porque sino te mato a palos-.

Las Palmas de G.C.

3 de Abril de 1.963

Llamaron a la puerta. Carmen corrió escaleras abajo y se quedó de piedra al contemplar por primera vez a Manuel. Era el hombre más guapo que había visto en su vida.

-¿Está María?-

-Un mom…., un momento por favor-, logró articular la cocinera.

Se reunió inmediatamente con Tata y le comunicó que un desconocido guapísimo preguntaba por María.

Después del fatídico episodio, ésta se trasladó a la ciudad para trabajar como personal de servicio en un palacete propiedad de una familia aristocrática.

Conoció a Manuel paseando por la calle y se enamoraron perdidamente.

Durante un año mantuvieron en secreto su relación. Si alguien se hubiese enterado, habría supuesto la humillación, el despido inmediato y la vuelta al pueblo de María.

-Una mujer sola con un hombre…, a saber lo que harán-.

Pero ahora las cosas eran diferentes, lo planearon meticulosamente y dispusieron hasta el más mínimo detalle para contraer matrimonio.

Manuel recogió la maleta que le tendió María.

-Adiós Tata. Buena suerte Carmen-. Las lágrimas corrieron por sus mejillas, lágrimas de felicidad.

Las Palmas de G.C.

18 de Agosto de 2.005

Aunque Manuel era un buen hombre, no pudo o no quiso sustraerse a las facilidades que le reportaba la sociedad patriarcal.

Sacaron adelante a cinco hijos: cuatro varones y una niña.

Ambos trabajaban duro para que a sus hijos no les faltara de nada, pero María cuando llegaba a casa seguía trabajando. Esta vez al servicio de sus hijos varones y de su marido.

Trató de inculcarle esas ideas a su única hija, pero no se percató de que los tiempos habían cambiado.

Sara quería a su madre con locura. En ella armonizaban perfectamente una belleza fuera de lo común, con un fuerte carácter.

-Tienes los huevos que les faltan a todos tus hermanos juntos-, manifestaba divertido su marido.

A lo largo de los años, su hija trató de cambiar en ambos esa forma de pensar y que la sustituyeran por la solidaridad. ¿Tarea imposible?

La brisa del mar acaricia sus mejillas, mientras las olas de la orilla bañan sus pies…

Los verás cogidos de la mano, entrelazados sus dedos y profundamente enamorados.

Mariano Campo.

Autorretrato en dos partes

Filed under: - Autorretrato — penelope at 4:23 am on Miércoles, octubre 6, 2010

¿Por qué en dos partes? Sencillo. Un retrato como supongo que me ven. Otro como supongo que me veo. Ambos son sinceros. Ambos son ciertos.
Podría haber una tercer versión: como quisiera que me vieran. Pero, la descarto por pertenecer a la fantasía.
La palabra retrato me trae la sensación de quietud, casi de foto, de certeza inequívoca y cruda realidad. El prefijo auto le imparte, por lo menos desde mi punto de vista, unos toquecitos de duda que no le quedan nada mal.

Volviendo al hilo haré un autorretrato en dos partes o podrían ser dos caras. Correspondientes a dos facetas, o a dos personas.
Sólo por molestar, porque me queda más cómodo y finalmente porque se me da la gana: no le pondré nombres o carteles a los retratitos. Capaz que hasta terminan mezclándose. Haciendo inútil toda esta introducción. Sí esto sucede. Me disculpo. Seguramente fue la otra.

En este último párrafo se me cayó el primer dato sobre mí: Soy mujer. Y efectivamente lo soy en las dos representaciones de mi misma de las que estamos hablando. Eso sí: ambas tienen edades diferentes. Una es joven, la otra mayor.
Nos gusta bailar, pero una lo hace jugando; porque ya ha aprendido que de eso se trata bailar. La otra piensa los movimientos. Busca sensaciones diferentes, matices interesantes, fluideces insospechadas. La primera las encuentra. La otra quiere trabajarlas.

A las dos les encanta cocinar. Lo hacen bien. A una le gusta recibir aplausos y la otra se esconde vergonzosa en la cocina.
Físicamente, una es más delgada, aunque ninguna de las dos entra en los parámetros sociales o culturales. Una tiene una nariz recta que la otra llama puntiaguda. Un lunar en la oreja que a las dos les gusta bastante. Una hermana melliza muy parecida a una y absolutamente diferente de la otra.
Las dos son desordenadas. Aquella es despistada, ésta tiene una memoria prodigiosa y detallista. Somos generosas. Pero yo soy egoísta. Tenemos ojos grandes pero no vemos de lejos. Una escucha mucho. La otra oye mejor.
La mayor es intuitiva. La menor es confiada. Las dos son muy creativas pero nunca se ponen de acuerdo y sus creaciones se detienen antes de formarse. Yo no miento, ella engaña bastante. Una de las dos escribió esto. Una lo confiesa, la otra lo distancia.

Alzheimer

Filed under: Poesía - Primer ejercicio — Mariano Campo at 1:29 am on Miércoles, octubre 6, 2010

Luz de vida que se apaga.

Recuerdo de lo que algún día fue.

Recuerdos, agua clara entre las manos,

huyendo entre las grietas de vejez.

Perlas negras que contemplan,

el rostro que en Abril enamoró.

Bello rostro que sonríe,

rostro que su mente ya olvidó.

Árbol centenario y orgulloso,

destruido por parásito interior,

árbol viejo que se seca,

sin sentir que alguna vez existió.

¿Recuerdas los recuerdos?

¿Fuiste niño o mayor?

¿Soñaste que volabas?

¿Has llorado por amor?

Vida que titila y se consume.

¿Comprendes la pesada oscuridad?

Suaves pétalos te acarician,

cuando vuelves a la luz.

Mariano Campo.

Venganza

Filed under: Creatividad - Segundo ejercicio — Mariano Campo at 3:44 am on Lunes, octubre 4, 2010

En la actualidad…

Nevó durante toda la tarde. Por fin paró un poco y salí a la calle. Pero no había forma de caminar sin dejar huellas. Me encontrarías. Entonces llegó ella, con su flamante coche rojo y oliendo a puta barata. Entró en tu casa por la puerta principal y yo aproveché las rodadas de su coche para alejarme. Puse cuidado en tapar la nariz con un pañuelo para que no cayeran las gotas de sangre sobre la nieve.

Aunque pensé que había acabado contigo, por el rabillo del ojo pude percibir que te incorporabas a pesar de los golpes recibidos. No me daba tiempo a concluir el trabajo ya que, de seguir allí, tu última adquisición me reconocería y tendría que haberme encargado de ella también. No es mi estilo hacer daño a inocentes.

De todas formas te conozco. Eres mezquino y arrogante. Destilas odio por todos los poros de tu piel y esto te hace vulnerable: no piensas con claridad.

A pesar de la nieve que vuelve a caer y de que la noche se precipita con rapidez, sé que cometerás la imprudencia de salir a buscarme solo, pero esa eventualidad también la tengo prevista. Es fácil restañar una epístasis nasal. Tan solo tengo que presionar un minuto mi nariz con los dedos índice y pulgar y ésta dejará de sangrar.

Te ofreceré como pista el pañuelo ensangrentado. Pensarás que estoy gravemente herido y…., verás que sorpresa te llevas, cabrón de mierda.

Unos años antes…

Tres años llevaba Marcos planificando a conciencia su venganza.

Era buen jugador de ajedrez desde temprana edad y, además de la estrategia, la combinatoria, la capacidad de abstracción y la relajación, éste juego también le había dotado de una peculiaridad: la paciencia.

Como complemento, el “Taekwondo” le proporcionó agilidad, destreza y lo convirtió en un arma letal, si bien procuraba hacer prevalecer la fuerza de las palabras ante cualquier forma de violencia.

Su formación, cultura e inteligencia, unidas a una voluntad de hierro, lo convirtieron en una persona admirable. Siempre trataba de enfocar positivamente esas características.

Aunque se consideraba ateo, aún conservaba la pequeña hoja de cuaderno que un día le entregara su abuela a escondidas. Contenía escritas a mano las “Bienaventuranzas”. Le atraía una en especial: “Bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán la tierra”.

-Lo siento abuela, pero me limpio el culo con esa hoja-, pensó ese aciago diecisiete de octubre. Fecha en la que cambió su vida para siempre.

Jacinto que, pese a detentar el nombre de una hermosa flor, era lo más parecido a un “cardo borriquero”, unido a su otro socio en reunión extraordinaria, lo pusieron de patitas en la calle.

Marcos se sorprendió porque no se lo esperaba. Durante seis años trabajaron codo con codo hasta alcanzar un estatus empresarial envidiable. Pero Jacinto quería más.

No contentos con su expulsión, lo denunciaron por “apropiación indebida”, para no tenerle que abonar su participación en beneficios.

-¿Por qué me haces esto, Jacinto?-

-Si te digo la verdad y con el corazón en la mano, no existe una razón. Se trata simplemente de negocios-

-¿Corazón? Yo diría que te lo has dejado olvidado en alguna parte-.

-Jódete Marcos, eres un “pringao” idealista. Yo tengo los pies en el suelo y me arrimo al árbol que más sombra dé. Lo quiero todo simplemente porque me sale de los huevos y tú ya no sirves a mis propósitos.

-¿Te das cuenta de que estás jugando con mis “garbanzos” y los de mi familia?¿Por qué no te pones en mi lugar?-

-Realmente me enferma tu forma de actuar. Eres un tonto del culo que piensa que todo el mundo es bueno. ¿No sabes que el hombre es el lobo del hombre?-, dijo Jacinto encendiendo un puro y echándole el humo a la cara.

-Me importa un bledo lo que les ocurra a tu familia-, prosiguió.

-Que tu mujer y tu hija se metan a putas. Eso se paga bien, especialmente las niñas de nueve años. Ya sabes la cantidad de pederastas que pululan por ahí-. Rió de su propia ocurrencia.

-Ok, colega. La suerte está echada. No olvides que cuando un hombre considera que ha perdido todo, se vuelve muy peligroso-, comentó Marcos mientras se levantaba del mullido sillón del despacho.

-Mira como tiemblo, capullo. ¡Sal de mi vista inmediatamente!-

Se tuvo que defender durante año y medio frente a una pléyade de abogados, lo que mermó en gran medida sus ahorros.

A sus cuarenta y nueve años no pudo encontrar otro trabajo y, finalmente, se vio obligado a vender su casa por la mitad de su precio. Su mujer y su hija se trasladaron a la vivienda de sus padres. Y él desapareció…

La venganza, como sugieren algunos filósofos naturales, es una de las motivaciones humanas más universales. Y se sirve bien fría.

En un primer estadio, Marcos consiguió una nueva identidad por mediación de un “colega” del barrio donde se curtieron de niños. La guardó como un tesoro en lugar seguro.

Durante un año fue retirando pequeñas cantidades de su cuenta corriente para no levantar sospechas. Ingresó el dinero, gracias a su asesor, en un paraíso fiscal. Cuando la hubo vaciado, la canceló, anuló todas sus tarjetas y se diluyó como una gota de agua en el océano.

Durante dos años más se disfrazó y vivió como un vagabundo, comiendo y durmiendo de la caridad. Se hacía acompañar de una botella de vino barato y parecía un borrachín. Pero tan solo era una ilusión. Disfrutaba de todo el tiempo del mundo para planear su venganza.

Por su parte, Jacinto se había olvidado completamente del tema, hasta ese día…

En la actualidad…

-¿Qué ha sucedido aquí?-, preguntó la puta del coche rojo.

-¡Cállate!-. Jacinto se tambaleaba por la paliza recibida.

Con los ojos inyectados en sangre, cogió su escopeta de caza, introdujo dos cartuchos y salió al exterior. Trataba de encontrar a su agresor que, aunque siéndole familiar, no lograba ubicar debido a la parka blanca que le cubría por completo, a la larga barba y al olor a vino rancio y sudor de meses.

-¡Sal, hijo de puta!, gritó. Ni una simple rama se movió.

Reparó en el pañuelo ensangrentado tirado en el suelo y se acercó con precaución. Lo recogió y escuchó un leve chasquido a su izquierda. Disparó en aquella dirección cuando, a su espalda, de repente, se abrió la nieve elevándose una figura perfectamente mimetizada. Lo agarró por el pelo con la mano derecha echándole la cabeza hacia atrás. Con la izquierda le atenazó la traquea y, con un rápido movimiento se la partió.

-El hombre es el lobo del hombre. ¿Lo recuerdas, pedazo de carne con ojos?- Lo miró Marcos con frialdad.

Esas fueron las últimas palabras que oyó Jacinto antes de expirar, mientras se meaba y cagaba en los pantalones debido a la relajación de los esfínteres.

Mariano Campo.

ERES

Filed under: Poesía - Primer ejercicio — MARAZUL at 12:48 am on Domingo, octubre 3, 2010

Navega mi corazón por el mar de tus sentimientos,
como remos mi pasión, como bandera tu cuerpo…..

Unos ojos que me miran y me dejan sin aliento,
un aroma que me embriaga,
un sabor que llevo dentro….

Son tus manos que recorren piel con piel, cuerpo a cuerpo,
derramando las caricias que nos funden en deseos.

Es tu voz la que me llama , me acerca hasta tu morada,
amor….silencio del alma, amor….sentir tu mirada….

Es la magia del deseo,
la pasión del corazón,
la que enciende el sentimiento
que vive en mí por tu amor..