Cartas para Amanda

Filed under: Creatividad - Primer ejercicio — edurodriguez at 12:21 am on Martes, noviembre 24, 2009

Una vez más tuve que abrir el armario número tres de las cartas devueltas y colocar la última que me llegó, después de una semana que la había enviado.

Hace siete días se cumplieron dos meses desde que comencé a escribirle a Amanda. No entiendo cómo es que no sigue aquí a mi lado. Cada vez veo más vacía esta casa donde ahora vivo solo. La gallina que dejó olvidada está más flaca y el columpio sólo tiene vida cuando hay viento.

Mi familia, cuando me? visita, insiste en que abra las ventanas, pero yo prefiero escribir con la lámpara encendida, bajo la misma luz que alumbraba cualquier libro que ella ponía sobre sus piernas. Ellos, mi familia, hacen votaciones a cerca de mi estado mental y emocional, aunque eso no me importa mucho, y cual experto en investigación científica sólo respondo: “para mí es como hacer el amor por correspondencia, necesito algo de luz, no me interesa si es de día o de noche y sólo quiero pensar en ella”.

Al principio fue una carta cada hora, luego pensé que era poco y comencé a escribirle cada media hora. Al cabo de un mes, como ella no contestaba, pensé:” seguramente es muy poco lo que estoy haciendo. Ella –me dije- se aburre entre carta y carta y del disgusto ha decidido no contestar a ninguna de las mías”.

No hubo más remedio que esforzarme un poco (así se daría cuenta de cuánto la quiero), entonces empecé a escribirle cada diez minutos.

Sonó el timbre y pensé que era ella, o al menos una carta de respuesta. Abrí sonriente y con aire de triunfo, pero era el cartero con dos cajas llenas de cartas devueltas. No entendí, me quedé duro como una roca, miré las cartas y las metí en el armario número uno.

Redoblé el ritmo y logré escribir una carta cada tres minutos, y casi no dormí en las siguientes dos semanas, sólo quería contarle de mí y de mi vida paso a paso, pero hace una semana decidí no escribirle más. Llené casi tres armarios de dos puertas con cartas devueltas.

Esta última carta que me llegó devuelta, la de hace siete días, la estaba por guardar en una caja aparte, pero algo me llamó la atención: la dirección a la que había enviado las cartas, todas, no era la de ella, era la mía.

2 comentarios »

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Comment by Sofia Moreno

2 enero 2010 @ 1:58 am

Muy gracioso y sorprendente el final. Excelente giro del argumento. Cuando parece que se trata de una triste historia de amor no correspondido, resulta que es la historia de un despiste. Me ha encantado y me he reído: eso es muy bueno. Enhorabuena, Edurodríguez (supongo que Eduardo). Feliz año nuevo, Sofía

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Comment by y2kerick

27 enero 2013 @ 2:32 am

Bello, me estaba dejando dominar por otras distracciones del Internet, pero tu escrito pudo más y qué delicia de final!

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