Filed under: Creatividad - Segundo ejercicio — sblach at 11:50 pm on Miércoles, noviembre 25, 2009

Nevó durante toda la tarde. Por fin paró un poco y salí a la calle. Pero no había forma de caminar sin dejar huellas. Me encontrarías. Entonces llegó ella, con su flamante coche rojo y oliendo a puta barata. Entró en tu casa por la puerta principal y yo aproveché las rodadas de su coche para alejarme. Puse cuidado en tapar la nariz con un pañuelo para que no cayeran las gotas de sangre sobre la nieve. Caminé hacía mi coche, lo había dejado en un desvío poco antes de tu casa. No me fui inmediatamente, necesitaba fumarme un cigarro y pensar en lo que había pasado. La nariz ya no me sangraba pero me dolía simplemente con respirar. Después de verme en el espejo retrovisor y maldecir a toda tu familia, me convencí de que no tenía tan mala pinta, incluso me daba un aire de hombre duro que pensé me sentaba bien.

Sé que me buscarás y te estaré esperando, como lo hiciste tú, sabías que iría antes de lo previsto, lo que aún no he averiguado es como te enteraste. Me cogiste por sorpresa, el estado de mi nariz es prueba de ello, aunque tú te llevaste la peor parte. Por suerte aquel objeto de cristal quedó al alcance de mi mano, ya sabes que pasó después. Puse cuidado en que no pudieras moverte ni gritar por si lograbas salir de tu inconsciencia. Esperé a que dejara de nevar, mientras pensé en los lugares más absurdos donde esconderte, e imaginé la cara de la fulana con la que te entiendes cuando te descubriera. Me divertí un rato, a ti seguro que no te hace tanta gracia, tenías que haberte visto, diste una foto muy buena.

Si te preguntas si me habré llevado yo el dinero, pues lo más probable, o eso, o tu amiguita, ya te dije el día que la conocimos en aquel antro de mala muerte que no era de fiar. Te acuerdas de aquella noche, claro que te acuerdas, una voz anuncio su aparición en el escenario, acompañada por el trío de jazz de la casa, tengo que confesarte que su aparición en el escenario me impresionó, ese andar pausado al ritmo de la música poniendo un pie justo delante del otro, aquel vestido rojo que le sentaba tan bien, como se fue acercando al micrófono suavemente y le susurro, desbordaba sensualidad esa noche.

Mi embelesamiento fue breve, después de escucharla hablar durante una hora seguida sin apenas pausas para respirar sentí unas ganas irrefrenables de meterle algo en la boca para que se callara (? ? ? ) esté paréntesis fue para reírme un rato.

Sin embargo tú esa misma noche te convertiste en su pelele, su perrito fiel, acatabas sus órdenes y complacías sus deseos, todo por un polvo de vez en cuando. Fue una perdida de tiempo yo conseguí lo mismo haciendo totalmente lo contrario, apostaba a dos caballos ganadores, aunque el único que nos era consciente de su juego eras tú.

Ella nos atrapo como a dos moscas en su telaraña, nos enredo con su verborrea y acabamos robando el puñetero banco, sorprendentemente salió bien. Reconozco que siempre formamos un buen equipo tú y yo. Nos fue bien hasta que intentaste jugármela,? sin acierto, se que ella fue la lo maquino todo, pero la pierde su sucia lengua y acabe por enterarme. Aun debes estar mareado por el giro que pego el asunto, nunca quisiste admitir que voy un paso por delante de ti.

Ahora me encuentro más lejos todavía, soy un anónimo en un país anónimo, supongo que querrás saber más detalles pero te bastará con saber que hago lo que me da la gana cuando me da la gana. Pensé en enviarte una foto pero ya me parecía un poco cruel y creo que ya he sido bastante (? ? ? ) no se que me pasa hoy que tengo la risa floja.

Bueno querido amigo, me despido de ti con el deseo de no volver a verte.

P.D. No pierdas el tiempo con el matasellos, he cuidado mucho los pequeños detalles.

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