una guerra de erizos y estrellas…

Filed under: Relato - Primer ejercicio — Ursus at 9:36 am on jueves, diciembre 3, 2009

-No es la primera vez que los erizos caen a mis pies-

Los erizos… oh estos erizos, me encanta acariciarles la nariz , mira es tan punteaguda pero ? no pueden cegarme con su belleza.

Así hablaba Inata, con rostro tan duro como el tronco de un árbol, tan arrugado… de nuevo como el tronco de un árbol.

-Los erizos… eternos enamorados… eternos ilusos-

Inata es la última mujer de Barba Azul, la que escapó de ser asesinada como todas las esposas que éste ? había tenido.

Asumió gobernar esta tierra de fuego y ahora estaba quemándose por la guerra entre las estrellas y los erizos de mar.

Ella estaba enamorada de los erizos, y sólo quería alejar a las dulces estrellas de sus imperios donde había dado asilo a todos los erizos y les proporcionaba todo lo que ellos deseaban, al punto que los erizos habían comenzado a tener más influencia sobre el reino que la propia Inata.

Cegada por este amor extraño, ordenó un ataque devastador hacia las estrellas quienes se habían reproducido en toda su magnitud, en todo el ancho del reino de Inata. Tal era el poder de las estrellas que en los campos de batalla, los erizos habían comenzado a invitar a las estrellas a compartir noches de música , canciones en armónica y juegos con las estrellas del cielo.

Nadie sabe cómo apareció Inata en medio de tal fiesta.

Las estrellas se estrecharon unas con otras y se volvieron una sola en todo el ancho del mar; y las del cielo se miraron unos minutos y se juntaron formando un aro blanco enorme en las alturas, abriendo al cosmos… enfrentándose ámbos bandos en medio de una guerra de música y folgorio.

Ella estaba absorta por lo que sus ojos veían.

Su reino la había escondido del mundo cuando su madre quien entonces gobernaba , fue traicionada por un erizo.

Siendo aún niña se extravió y dicen que cuando perdió el camino hacia su reino, perdió también la memoria y nunca más volvió a recordar quién era; pero la pena de su madre por el extravío de su hija, hicieron que Inata se transformara en un seco y arrugado manojo de mujer de un árbol, dura y arrugada había logrado engañar a Barba Azul en un disfraz que pudo disimular su aspecto haciendo que este se enamorara locamente de ella.

Así se hizo conocida como la última mujer de Barba Azul.

Pero se había convertido en una perversa versión de su madre y se había empeñado en engañar a los pobres erizos que pasaban por sus proximidades, terminando esclavos de sus deseos. ? Había heredado a la muerte de su madre, todas las tierras cercanas al mar y había mantenido una doble identidad con la tierra del agua y la Tierra del fuego, a la cual ella se sentía muy atraída ya que la estrellas eran muy amables, eran tan dulces que la envidia se le apoderó y creyó que de conocerlas, los erizos la abandonarían; los erizos que venían desde años queriendo sublevarse, dejaron actuar a su reina, ofreciéndose serviciales siempre al punto que ella ya no sabía de los asuntos del reino , vivía sumida en su amor por los erizos que olvidó a las estrellas . La envidia y la inseguridad le hizo argumentar tanto a erizos como a estrellas de mar, sobre la igualdad de derechos de ambos, sorteaba la idea de que las estrellas eran más importantes en la existencia del cosmos

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