MAMA NOEL

Filed under: Relato - Segundo ejercicio — Alfonso at 4:37 pm on Lunes, diciembre 28, 2009

Había pasado muchos años en la cárcel, intentó suicidarse en varias ocasiones y la muerte se rió de él, como aquella vez en que tirándose al metro éste pasó por el raíl de al lado o aquella otra en que compró una pistola con una sola bala a un ucraniano y ésta se encasquillo perdiendo el proyectil. Le enviaron al psiquiátrico y allí fue donde le conocí. Siempre que llega la Navidad me acuerdo de él.

-? ? ? ? ? ? ? Si Dios quiere que viva, algo bueno tiene que tener proyectado para mí, me decía.

Por aquel entonces yo era un aprendiz de psiquiatra joven y me encantaba hablar con mis pacientes con los que mantenía largas charlas.

Se pasaba horas a la puerta de mi despacho, esperando a que yo terminara. En ocasiones se enfadaba con los pacientes que tardaban demasiado, otras veces me seguía durante horas mientras hacía la visita por el hospital. Luego, cuando consideraba que ya debía haber acabado abría la puerta y entornándola ligeramente metía su cabecita y preguntaba

-? ? ? ? ? ? ? ¿Da usted su permiso?

Así sibilinamente se colaba en mi despacho donde teníamos conversaciones que duraban una eternidad.

-? ? ? ? ? ? ? He estado en la cárcel por haber matado a un hombre. Le perseguí durante años, mi vida no tenía otro sentido que encontrarle. Todavía tengo que matar al otro pero ya no me quedan ganas.

Cuando me lo contó me sorprendió pues no parecía ser capaz de algo así. Cecilio era bajito y redondo, de cabeza pequeña, nariz chata, labios carnosos y coloretes en las mejillas como un rubicundo lechoncete. Su hablar era lento y pausado, arrastrando las palabras y no era raro que te contara varias veces las mismas cosas.

-? ? ? ? ? ? ? Durante años intenté que mi madre dejara su adicción a la heroína pero me engañaba constantemente y solo lo conseguí a intervalos. De todas maneras seguí viviendo con ella protegiéndola y cuidándola. Un día como tantos otros tuve que salir y allí fue cuando me la hicieron. Dos “perros” la violaron y la dieron una paliza.

A veces al llegar a ciertos acontecimientos se emocionaba y secándose las lágrimas con un pañuelo me decía que era mejor dejarlo para otro día.

Al día siguiente volvía como siempre alegre y risueño, seductor y persuasivo.

-? ? ? ? ? ? ? ? ? ? ? He estado solo, muy solo. Mi madre nunca me vino a ver, nunca me visitó, ni una llamada, ni una carta, nada. Mi sueño era verla, besarla, llenarla de flores pero no pudo ser ni siquiera el día de su muerte. Un sacerdote me dio la noticia en la prisión y me puse tan agitado que no me dejaron salir a su funeral. Tantos días de espera para el funeral y el entierro me hicieron sospechar. Estoy seguro de que la mataron, no les interesaba que yo saliese. Primero me ofrecieron ir, luego que si todavía no, que si se retrasaba el entierro y finalmente no me dejaron ir. Nunca hicieron caso de mis advertencias. No investigaron. Solo mucho después pude visitar su tumba.

Se sacó del pecho una medalla de la virgen y añadió

-? ? ? ? ? ? ? Esto es lo único que conservo de ella.

Me la enseñó como si de un tesoro se tratase y después de dejarme verla durante un rato la volvió a guardar entre sus ropas y continuó hablando

-? ? ? ? ? ? ? Cuando el viejo consideraba que ya éramos mayores nos llevaba con él para que le ayudásemos a atender a las madres en la calle. La primera vez que fui y vi a mi madre en aquella carretera, se enfadó mucho y le dijo al abuelo que no me volviera a llevar. Yo no entendí nada, estaba contento con poder verla pero ella le amenazó con no pagarle. Me hice mayor al darme cuenta de que nada era lo que yo creía; mis abuelos no eran mis abuelos, mis hermanos no eran mis hermanos y aquello no era una familia. Un día me llamaron hijo de puta en el colegio y no quise volver. Me fui de casa del viejo porque me pegaba mucho, lo hacía con un látigo de piel de toro que tenía colgado en el salón y hacía mucho daño. Decidí ir a buscar a mi madre.

-? ? ? ? ? ? ? Durante mi infancia vivía en casa con mis abuelos y mis hermanos. Siempre había mucha gente, mucho bullicio. Mi madre y las madres de mis hermanos venían poco a vernos y solo se quedaban en Navidad. Aquella noche dormía con ella y entre sus brazos al calor de su cuerpo soñaba con estar con ella para siempre. A nosotros Papa Noel nos traía una madre, la mejor del mundo. No teníamos grandes comidas, ni regalos, ni adornos. Navidad era la llegada de nuestra mamá, todo un día y una noche con ella.

-? ? ? ? ? ? ? ? ? ? ? Los primeros años de mi vida fueron muy felices. Entonces no entendía muy bien lo que pasaba pero daba igual. De vez en cuando llegaban unas señoras muy cariñosas que lloriqueaban entre apretones, carantoñas y besos. Mi primer recuerdo es su sonrisa, yo siempre supe que ella era mi madre aunque nadie me lo dijo hasta mucho más tarde.

Todas las Navidades hacía dos cosas, llevaba flores a su madre al cementerio y venía a verme a mí. Le gustaba venir. Llamaba a mi despacho, entornaba la puerta y metía su cabecita

-? ? ? ? ? ? ? ¿Da usted su permiso?

Así sibilinamente se colaba en mi despacho y me contaba, todos los años, las Navidades con su madre, saludaba a los compañeros, se pavoneaba con cualquier hazaña o mentira y se volvía a marchar alegre y contento.

2 comentarios »

686

Comment by carla

30 diciembre 2009 @ 12:00 am

Me ha encantado la fusión de género negro y Navidad. La introducción que haces al principio generando la intriga está muy bien desarrollada. El final desde mi humilde punto de vista está muy bien encajado. Gracias por tu relato ¡¡¡Feliz 2010, Alfonso¡¡¡ Un saludo

691

Comment by Indalo

5 enero 2010 @ 1:15 am

Buena historia, bien trabajada y bien relatada.

Deseo que tengas un feliz año 2010.

Pd. ¿Podrías decirme de dónde eres?

Suscripción RSS a los comentarios de esta entrada.

Dejar un comentario

You must be logged in to post a comment.