EL DJEMBÉ

Filed under: Creatividad - Tercer ejercicio — NADDIA at 10:02 pm on Sábado, enero 30, 2010

Desde pequeña había hecho sonar todo tipo de objetos enervando a familia y extraños. Su madre la llamaba “la rítmica” porque en medio de cualquier conversación empezaba a oírse un soniquete de fondo que al principio nadie identificaba y que podía ser un tenedor contra la pata de la mesa, un vaso, un cenicero, una botella, otro tenedor… Todos acababan atendiendo más al sonido que a la conversación. Pero ¿qué es eso que se oye? – decía su madre. Yo creí que era la tele – apuntaba otro. Durante toda su infancia habían quebrado su libertad de expresión y eso había mermado su capacidad creativa, pero en cuanto fue mayor de edad se compró una batería y con un grupo de amigas que aportaban flautas y guitarras, ensayaban todos los sábados en un bajo alquilado a las afueras de la ciudad. No era frecuente que las mujeres formaran grupos musicales, así que no tuvieron mucho éxito y las amigas acabaron por dispersarse. Cada una fue a estudiar a un lugar diferente y ella quedó a solas con su batería y con la sensación de ser un bicho raro.

Se fue a África cuando sólo iban a aquel continente los misioneros y allí se reencontró con los tambores aunque tuvo que ser autodidacta porque ningún hombre se hubiera rebajado a enseñar a una mujer. Los sonidos africanos se metieron en sus tuétanos y acabó tocando el djembé con gran maestría. Con el tiempo los nativos acabaron respetándola por su trabajo como médico, enfermera o adivina. Aquella extraña mezcla hacía que la consideraran algo especial.

Fueron años mágicos aquellos de África y se hubiera quedado allí para siempre si no fuera por un correo que la informaba de la grave enfermedad de su madre. Volvió a su país y aunque su madre no duró mucho ya no era el momento de regresar. Mezcló la batería con el djembé y empezó a juntar los sonidos que bailaban en su cabeza. Volvió a trabajar de enfermera y sus ritmos la ayudaban a llevar mejor los días, los meses, los años…

África se fue arrinconando en la memoria cada vez más viva y más lejana aunque había momentos como éste, en la cola del centro comercial, en que una música machacona la transportaba a otro ? lugar, a otro tiempo y se juraba que al volver a casa desempolvaría el djembé y cambiaría de continente una vez más…

1 comentario »

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Comment by Sofia Moreno

5 marzo 2010 @ 11:43 pm

Hola Naddia, me gusta la fuerza evocadora de la música que transmite tu texto. Toda la historia que construyes en torno a un personaje en una cola, esperando que le toque su turno. Mucha imaginación, enhorabuena.

[Instrucciones: comentarios constructivos, es decir, en los que aconsejéis algo para mejorar el texto; que vuestros comentarios no sean “me ha gustado” o “no me ha gustado”, sino “por qué me ha gustado o no”.]

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