Travesía vital

Filed under: Creatividad - Tercer ejercicio — carla at 10:22 pm on Lunes, febrero 1, 2010

Llevaba en las maletas lo imprescindible: sus fotos más queridas, algo de ropa y su música favorita que le ayudaría a concentrarse mientras volvía a ensayar.

Nueve meses después se sentía con fuerza. No recordaba nada desagradable. Solamente la cicatriz de su rodilla y el ligero corte en el codo quedaron como pistas.

En el exterior, las casas y los árboles? se sucedían en el paisaje conocido para él pues lo había contemplado muchas veces desde su caravana.

Cerró los ojos y las imágenes escondidas en lo más recóndito de su mente salieron a la luz y se tornaron fantasmagóricas, surrealistas, oníricas: la mano que le fallaba, las piernas que le temblaban, la caída que sucede. El grito del público. Sobresaltado, abrió los ojos con fuerza. Ante él de nuevo se mostraron las casas y los árboles. Aquel día además, ? el cielo gris.

Reflejado en el cristal pudo ver a la gente arremolinándose alrededor de él, asustados, lívidos. ? La imagen, de pronto, ? se vio rota por una pareja con un niño que se acomodó en su departamento. El niño no paraba de tirar de la chaqueta de su madre. El padre le tuvo que llamar la atención hasta que como él, deparó en su vecino de asiento.

-? ? ? ? ? ? ? ? ? Pero mira Karen, ¡es el Gran Rossini¡- y ambos le reconocieron enseguida.

-? ? ? ? ? ? ? ? ? Sí, papá. Deja que me siente con él, por favor. Prometo no ser pesado. – Rogó el niño con cara angelical.

-? ? ? ? ? ? ? ? ? No hay problema. Me han pillado. – Sonrió el descubierto Rossini,? sinceramente agradecido por la interrupción.

El resto del viaje se desarrolló entre historias y anécdotas del mundo del circo. La lesión que el Gran Rossini sufrió unos meses atrás no ocupó ni un minuto cuando se enteraron de que volvía a casa, al Circo Rusten.

Les ofreció unas plazas para la función que quisieran y se despidió como tan sólo él sabía hacer: con una mano desde una postura ? agitándose en el aire, aunque esa vez desde un andén.

Cuando llegó a Búfalo,? su familia circense y un gran número de curiosos? aplaudían y celebraban la vuelta del Gran Trapecista que dejó en aquel tren sus miedos y malos recuerdos para siempre.

2 comentarios »

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Comment by Carminacd

16 febrero 2010 @ 12:01 pm

Carla, muy logrado el final, vuelve a casa y en el tren deja los miedos para poder recomaìenzar otra vez. Esta parte “la mano que le fallaba, las piernas que le temblaban, la caída que sucede. El grito del público. Sobresaltado, abrió los ojos con fuerza. ” no me parece bien lograda, primero creo que sea por la unión de los que con los verbos, quizá usaría participios o adjetivos ” las piernas tremantes, la caída inesperada” o la idea que tengas y luego se me hace difícil pensar a cómo se abren los ojos con fuerza, esa es una cuestión de credibilidad en el lector.
Saludos
Carmiña.

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Comment by Alfonso

17 febrero 2010 @ 10:08 pm

A mi la descripción de la caida me suena bien. Efectivamente al decir que se sobresaltó y abrió los ojos ya estamos imaginando que lo hizo repentinamente es decir abrió los ojos con fuerza.
Me gusta como vas concatenando el relato. Primero nos indicas que algo desagradable pasó, luego imaginamos el accidente, después su vuelta al circo y finalmente es un hombre nuevo al dejar sus miedos y temores en aquel tren. Me parece un buen relato. La musica a cada uno le sugiere una cosa distinta. La musica ayuda mucho a concentrarse y estimular sentimientos.
Un saludo

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