Música y evocación

Filed under: Creatividad - Tercer ejercicio — Sofia Moreno at 6:29 am on Domingo, febrero 21, 2010

Voy andando por una calle de Lima, Perú. Mis pasos siguen el compás de la música. Mi cuerpo se balancea agradablemente, pié izquierdo, pié derecho y vuelta a empezar. De pronto se oye solamente un instrumento aislado, el sonido es más sencillo, ya no tiene el ritmo electrónico y machacón que daba ritmo a mi caminar. Es el momento en que me detengo para mirar qué vende este hombre en un puesto de comida callejera. Hummm… ¡Qué bien huele! Algún tipo de tortilla típica y sabrosa. Lleva carne en hebras largas y verduras en trocitos, dentro de una masa blanda y calentita. Delicioso. Mi estómago lo agradece de veras. El sol calienta suavemente mi espalda. Hay gente a mi alrededor, que habla, discute, hace colas ante oficinas. Los coches pasan con afán anárquico a mi lado y a veces hay que saltar a lo que queda de la acera para no ser atropellado. Las paredes de los edificios están desconchadas y la acera ya no es más que un desvaído intento de delimitar espacios entre peatones y vehículos, hay perros sucios que parecen a punto de morir de inanición, pero la gente sonríe, oigo risas y esta música penetrante. Dios, ¡cuánto me gusta viajar, ver sitios y gentes que no conocía! Se oye español y también otros idiomas más sonoros y misteriosos para mi insulso oído europeo. Me gusta esta ciudad, me encanta este viaje. Veamos, voy a volver al hotel por otra avenida, para ver algo más. Ah, qué maravilla: estoy en América, tierra espléndida y exótica… (fin)

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