UNA LUZ EN EL BOSQUE

Filed under: Microrrelato: Tercer ejercicio — NADDIA at 11:50 am on Martes, marzo 2, 2010

La familia búho hizo su visita nocturna a los familiares. Nunca salían antes del anochecer, era una costumbre muy arraigada desde sus ancestros y nadie podría hacerlos cambiar. Lo malo era que no encontraban a nadie. Los ciervos se recogían pronto y hasta los árboles se mostraban huraños. Aún así, la noche tenía ese secreto encanto que la hacía adorable a los ojos de tantos ojos ocultos. Pocos podían ver la luz de las luciérnagas o captar el pegajoso volar de los murciélagos. Habían oído que también paseaba por las noches el gran leopardo de las nieves, pero eso no les preocupaba por el momento, ya que, la nieve no se veía desde hacía tiempo por aquellos parajes, en cambio, nunca se perdían el volar del águila porque intuían que su cercanía no les traería nada bueno. La familia búho, con cara de mucha atención, oteaba cualquier escondrijo que intuía en la oscuridad. La noche estaba muy pacífica, pero papá búho siempre repetía las mismas palabras:<la calma excesiva es peligrosa. Algo siempre acecha> Después iniciaba uno de esos largos mutismos a los que los tenía acostumbrados y vigilaba, siempre vigilaba.

Camino de la casa de los abuelos, el silencio era tan grande, estaba todo tan oscuro en aquella noche de luna nueva, que el peligro era un clamor. ? Nada se movía y, por tanto, la tensión era máxima.

Casi llegando vieron algo brillante en el suelo, algo que echaba humo. Era redondo y no se parecía a ningún águila conocida. Papá búho hizo detener a su prole: vigilemos, puede ser un halcón. Pero papá – dijeron sus hijos – los halcones no echan humo. Más a mi favor – respondió papá búho – si no es un halcón es que es algo peor. Aquel ser tenía luces de colores. Quizás sea el Gran Halcón Universal –concluyó. De dentro del halcón salieron una especie de hijos que no se parecían a la madre. Iban y venían de dentro de su interior transportando objetos. Quizás estén reuniendo comida para el invierno – dijo el hijo pequeño. Los halcones no son hormigas – dijo el hijo mayor. Papá búho no se explicaba este comportamiento. Después de apilar una buena cantidad de comida, la mayoría de los hijos halcones se volvieron a meter dentro de su madre. Sólo dos quedaron en el bosque. La madre halcón elevó el vuelo tal como había llegado, echando gran cantidad de humo. No sabía que los halcones expulsaran tantos gases – meditó el hijo pequeño. Es por la alimentación – le explicó su hermano – no es bueno comer tantas aves…

Los halcones pequeños que habían quedado en tierra se comportaban de manera mecánica. Llevaban una luz roja en la cabeza que elevaban y orientaban hacia donde creían que había movimiento. Los hijos halcones ocupaban el camino y con todo lo que habían extraído de su madre se estaban haciendo una casa. La luz roja vigilaba los alrededores. Papá búho decidió volver a casa para asesorarse acerca del Gran Halcón Universal, quizás tendrían que hacer un rodeo…

No hay comentarios »

Aún no hay comentarios.

Suscripción RSS a los comentarios de esta entrada.

Dejar un comentario

You must be logged in to post a comment.