Y APAGUÉ LA LUZ

Filed under: Redacción: Tercer ejercicio — NADDIA at 11:45 pm on Viernes, marzo 26, 2010

Me fui a la cama como todos los días y apagué la luz justo cuando empezaba una tormenta. Era una de tantas en aquel invierno tan crudo y no hice más caso, pero cuando la quise volver a encender ya no encontraba el interruptor ni reconocía mi habitación. El agua me llegaba al cuello y no podía comprender el motivo. Oía una especie de grifo, el agua estaba entrando en el compartimento en el que me encontraba y la notaba cada vez más arriba. En realidad no la veía, pero imaginaba que era agua y yo estaba dentro de ella y a un lado y otro tocaba cristales como si mi coche se estuviera llenando de agua en un lugar oscuro. Intenté incorporarme y tropecé con un techo, ya no quedaba mucho espacio entre el agua y aquel techado que se había pegado a mi cabeza. Reconocí los asientos de mi coche y me di cuenta de que me estaría ahogando en breves momentos. Esto no puede ser verdad, yo estoy en mi cama. Estoy soñando. ¿Estoy soñando? El agua no estaba soñando sino sonando y mojaba sin piedad los asientos de mi BMW. Ojalá lo hubiera comprado descapotable. Respiré con rapidez, pero intenté calmarme porque sólo conseguiría hiperventilarme y estaba a punto de acabar con los restos de oxígeno de aquel agujero. En algún momento se me ocurrió pensar en que no me había despedido de nadie y las miles de cosas que quedaron por resolver. Mi cuerpo está flotando, ya no hay aire, no puedo abrir la puerta. Que alguien me? despierte, por favor…

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