distancia….

Filed under: Creatividad - Primer ejercicio — aicitel at 3:08 pm on Jueves, septiembre 19, 2013

Tengo miedo, miedo del tiempo, del reloj, unas veces tan vehemente como yo, otras tan desidioso como la propia dilación. Esos malévolos alfileres  que se lo llevan todo, bueno no, todo no, el recuerdo se eternizan, inamovible, terco, doliente y desesperanzado. El cronómetro me despedaza, trilla mi resistencia y maltrata mis desvelos, la avidez de tus abrazos me atraviesa, pues no puedo desmayarme en  ellos,  sólo pido que los punzantes alfileres   no te alejen de mi lado, ¡clemencia!, quiero impedir el avance, del certero recorrido de esas  inmunes púas, pero sólo cuando estás conmigo,  ya que si estás lejos  les imploro que  se adelanten para que el lapso no me venza,  y me vea atormentada por la merma de vida que  supone el recuerdo de tu añorada  presencia.

Con la llegada de tu marcha se engendra mi ansiedad. , Todo pierde fulgor, color, hechizo. La vida se tiñe de un temible tinte  daltónico, que me aferra a un pasado sin curso, sin límites, sin embargo vivo en él, es un amenazador y deshumanizado vado henchido de hiel, si tú no estás aquí,  todo es ceniciento, mate y opaco. Mis ojos  abrazan el inmenso  tormento  y la soledad; mis amargas  lágrimas no pueden evacuar un ápice de dolor. Grito, me desgarro la  voz con el  más rebelde desaliento y  no veo  más allá de una proyección de dicha, siempre contigo, contigo, sin distancia, sin  espacio. Ruego un soplo inagotable de descanso,  para siempre, mi sollozo suplica  al  manto de agua  que nos separa despiadadamente  que se torne un puente inmediato que  permita olvidarnos de todas las dificultades  que  postergan nuestro idolatrado deleite.

Y es que me da miedo el tiempo, que te tiene escondido en la memoria, que estrangula mi paciencia y cuartea mis sueños; los despedaza y me hace responsable de no poder resistir sin ti. Me culpa, me juzga y me castiga sin  la ilusión que es mi alimento, mi consuelo, sin ella tampoco sé vivir, no quiero un sendero infinito, desesperanzado y  sin rumbo, eso es para mi la tardanza, la duda, el desconcierto y  la incertidumbre pero sobre todo permanece ese profundo  vacío que me azota el ánimo con la más ponzoñosa zozobra: la inseguridad, que alberga el propósito de herirme y luego ver como se desangra  mi alma, mientras ésta  se  debate con infatigable desazón. Los sonoros  latigazos de atormentador silencio  intangible poderoso y justiciero  me quiebran, rompiéndome en pedazos de agria y eterna  congoja. No deseo  llevar la pena más lejos que mi propia y consumida existencia, triste, fatal,  hambrienta de ti… y de sosiego…cada segundo es tan largo o más que el anterior pero tiene menos oxígeno,   y es que tengo miedo del tiempo.

1 comentario »

Comment by adriana alcala

19 septiembre 2013 @ 9:36 pm

me gusta la redacción transmite la agonia que el autor quiere expresar , hay buena hilación , de verdad muy bueno

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