Indalo

Filed under: -Creación de personajes — Indalo at 8:52 pm on Miércoles, octubre 28, 2009

Después de cenar en el vagón restaurante, regresé a mi compartimento y me acosté. Di vueltas y vueltas en la cama, me desvelé y tuve que levantarme. Era la una de la madrugada. No sabía cómo pasar la noche y decidí salir al pasillo del vagón para matar el tiempo. ?

Me sorprendió la presencia de una chica, a dos metros a mi derecha, que contemplaba con atención la noche a través de una ventana entreabierta del pasillo. La miré extrañado, como se mira algo inesperado y atemporal. Bajé la ventana que tenía delante de mí, entonces mi mirada, al igual que la suya, se perdió en el paisaje nocturno de una tímida noche, cálida, clara y estrellada. El aire acariciara mi cara y sentí una profunda sensación de bienestar que me invitó a perderme en recuerdos íntimos. ?

? ? ¿Me decías algo? – preguntó una cercana voz femenina, interrumpiendo mi embeleso. ?

La chica del vagón había escuchado mis palabras y creyó que iban dirigidas a ella. Entonces advertí que, además de pensar, me encontraba hablando en voz alta como tantas y tantas veces.

–? No, nada. Disculpa, me encontraba distraído pensando en voz alta.

Es curioso, la chica tenía algo que me puso nervioso y me encogió el estómago. Supuse que entre ella y yo existiría alguna conexión desconocida, algo incomprensible que se habría activado durante el lapso que compartimos mirando la noche a través de la ventana. Advertí que ya tenía grabada su imagen en mi retina. La chica me resultaba familiar. La miré y sentí que la conocía, aunque esa sensación no la tuve momentos antes cuando la vi por primera vez. ¡Qué extraño!, mi mente, inconscientemente, ya había analizado a la chica. Acepté lo que me ofrecía mi detective interno: se trataba de una chica normal, ni alta ni baja, ni delgada ni gruesa, ni fea ni guapa, lo que se dice una chica normal, pero con un magnetismo especial que no supe precisar, aunque sí advertir, en ese momento de desconcierto. Pero ahí no terminó el análisis. La pregunta que me formuló, le proporcionó a mi detective interno una serie de datos que añadió a los morfológicos. Se trataba de su mirada, su tono de voz y su expresión facial. No constituían un arsenal de datos, aunque eran suficientes para superar la primera fase de adivinación. Tras ese breve análisis observé que existía una relación explosiva entre su naturalidad y su mirada, entre su mirada y su expresión, y entre su expresión y su tono de voz. Todo se acoplaba, y el resultado era un conjunto estético equilibrado y atractivo, delicado y femenino, dulce y sugestivo. Incluso su manera de vestir, un tanto desenfadada, armonizaba con sus rasgos, con su figura, con su naturalidad…. ¡Ahí estaba la gracia!, su atractivo consistía en una enorme naturalidad envuelta en erótica dulzura y… un detalle más, un dato importante que al principio, cegado por las circunstancias y el nerviosismo, no supe precisar: su mirada, la profundidad de su mirada.

La chica me impactó; y no sólo eso, sino que parecía la mujer de mis sueños. De pronto, recordé a Carmen: mi gran amor frustrado, mi prototipo de mujer. La chica era muy parecida a Carmen. ¡Qué extraña sensación! Sentí que había permanecido toda la vida esperándola, pero, a la vez, me pareció que ya la conocía.

En ese momento, su mirada se encontró con la mía. Sus ojos hablaban, los míos también y establecimos una conversación visual. Los dos necesitábamos amor. Me atreví a sugerírselo y me respondió que estaba comprometida. Le dije que sus ojos mostraban lo mismo que los míos, que el azar había abierto un sugerente camino para los dos y le pedí que lo explorara conmigo. Ella deseaba hacerlo, pero estaba presa: no podía.

Le insinué que unidos podríamos encontrar la felicidad, pero contestó que ésta era inalcanzable y que sólo podía imaginarse con fantasía, como hacía ella. Una voz de hombre la llamó desde el compartimento contiguo al mío. Ella se marchó con gesto de resignación y de impotencia.

El revisor me despertó y volví al tiempo, a ese tiempo suspendido donde se encuentra mi recordada Carmen: una mujer que, como yo, se busca a sí misma entre sueños y libros.

10 comentarios »

216

Comment by Sofia Moreno

29 octubre 2009 @ 12:48 am

Hola Indalo,
me ha encantado tu ejercicio, he viajado con la imaginación… Muy sugerente.
Felicidades,
Sofía

229

Comment by MYRC

29 octubre 2009 @ 1:33 pm

Yo también he viajado sobre todo con las descripciones, me parecen muy evocadoras pero que fuera un sueño le ha quitado fuerza…será que soy más soñadora
Gracias
Saludos

244

Comment by jessica

30 octubre 2009 @ 2:39 am

Precioso el relato…deja de soñar y publica de una vez…yo también vengo del mundo de la ciencia…dale, tu puedes!!!

249

Comment by Indalo

30 octubre 2009 @ 2:36 pm

Gracias Sofia,Myrc,Jessica por leer mi humilde descripción y por vuestras opiniones. Espero leer vuestras descripciones y os daré mi opinión.
Saludos.

267

Comment by sblach

31 octubre 2009 @ 8:48 pm

Muchas gracias por tu Carmen, ¡me encanta! es dulcemente misteriosa.

Saludos.

274

Comment by Indalo

1 noviembre 2009 @ 3:11 am

Gracias Sblach, la historia de Carmen está basada en un capítulo de una novela, y en realidad es mucho más dulce y sugerente de lo que he podido reflejar aquí.
Saludos.

276

Comment by Indalo

1 noviembre 2009 @ 12:16 pm

¡Ah! y se me olvidaba…, Sblach: ese capítulo está adaptado a lo que me ha sugerido tu autorretrato.

316

Comment by sblach

3 noviembre 2009 @ 12:18 am

Muchas gracias por tu apoyo Indalo. Lo había leído antes de saber que habías escogido mi autorretrato y me gusto el personaje de Carmen encarnada en esa mujer atemporal como los sueños. Si hay una pizca de mi en ella, me puedo dar como complacida. Graciassss!!

484

Comment by Nora Noemí Zeliz Pirillo

12 noviembre 2009 @ 7:47 pm

Apasionante Indalo, uno de los mejores relatos, me mantuvo pendiente ese cruce de miradas.
Bueno,…eso es lo bueno de tu relato, nos has dejado hacer nuestras propias historias paralelas, es decir un desenlace.
Para darle tu toque y dejarnos boquiabiertos jajaj, te felicito, me encantó.
Noe

491

Comment by Indalo

13 noviembre 2009 @ 8:35 pm

Gracias por tu comentario, Noe. Me alegra que te haya entretenido: tiene un trasfondo romántico, que creo que conecta contigo.
He entrado en tu página web y es excelente, me ha sorprendido. Es bella, bella, bella. No me podía imaginar que iba a encontrar tanta dulzura, sensibilad y buen gusto, y hablo sólo de la parte estética. Luego leeré algunas poesías.
Mientras exista la percepción de la belleza que tu tienes, existirá la poesía.
Saludos.

Suscripción RSS a los comentarios de esta entrada.

Dejar un comentario

You must be logged in to post a comment.