El muchacho-sombra

Filed under: -Creación de personajes — ditaca at 1:53 pm on Sábado, octubre 31, 2009

-¡Olvídame!

-¿Olvidarte? No podría, no desde el día en que nuestras miradas se cruzaron.

-¡Pero no lo ves! Ya no nos vemos, sólo nos quemamos. Agotamos los? bailes de corazones ardientes que se quemaban en una hoguera eterna.

-¿Ver qué? Que seas del agua y yo del fuego. Que me engañaste, haciéndome creer que arderías a mi lado, dejándote seducir por las ascuas de mi infierno.

-Quémate cuanto quieras, ya no me interesas. Quería tu oscura esencia, no ese ser débil y tenue en el que te han convertido. No tu sombra edulcorada? en esta normalidad reinante que nunca hemos soportado.

-Lo hice por ti.

-¡Déjame vivir! Deja de comportarte como el querubín que no eres. Déjame hundirme en las llamas de mi sangre, sentir las miserias extrañadas, las voces no dichas, los recovecos de mi alma que nunca te quiso entender.

-¡Déjame olvidarte! Olvidar que nunca te recuperarás. Que decidiste rendirte. No me obligues a reclinarme ante ellos, que para mí no son nadie.

-¿Prefieres perderme? Malgastar tu tiempo apagando llamas de indiferencia, contemplando túmulos de negras nubes sobre tu cabeza, no subir a los cielos…

-Déjame que te cuente un cuento… “Érase una vez un muchacho-sombra incomprendido, que había aprendido a caminar con la cabeza gacha y cuyo mayor encanto era un enternecedor tic que consistía en voltearse continuamente a revisar su sombra. Nunca nadie antes había descubierto esa mancha negra que salía de los pies del muchacho y le obligaba a caminar con un paso lento y lánguido, burla de todos los jóvenes del barrio. Había intentado librarse de su sombra por todos los medios, pero cuanto más corría, más ágil parecía su fiel acompañante, más rápido volvía a alcanzarle. Era un ser adorable, único, diferente, solitario y abandonado a su suerte, hasta que la conoció a ella y la muchacha reparó en su sombra. Pero la tormenta arreció, las oscuras noches se convirtieron en días soleados y el invierno llegó a su fin”.

-¿Quieres que te cuente otra cosa? ¿Quieres que te diga por qué me engañaste? ¿Aún necesitas que te lo explique? ¿Lo entiendes?

-Ya no importa…

1 comentario »

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Comment by Yyrkoon

2 noviembre 2009 @ 3:20 pm

Quizá le abras los ojos a algún incauto metamórfico.

Sad but true.

Gracias y felicidades.

😉

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