Joaquín

Filed under: Creatividad - Primer ejercicio — Corina Harry at 11:45 pm on Miércoles, noviembre 4, 2009

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Joaquín, soñó, toda la vida, con publicar una novela. Marita, su maestra de quinto grado, había oficiado de celestina entre él y las letras. Él amaba la manera poética en que Marita se dirigía a sus compañeros durante las clases de literatura. La lámpara del aula no iluminaba completamente el cuaderno de clase. Esto le permitía a Joaquín, dibujar a escondidas, los finísimos rasgos de su maestra. El cabello rubio, característica de toda la familia, caía en cascada con perfume a jazmines y flotaba en el aire cuando con una sonrisa y una amorosa mirada, se dirigía hacia alguno de sus alumnos en señal de aprobación por algún comentario acertado hecho en clase.

Toda la vida soñó con publicar una novela. Un día, sin pensarlo, tomó el libro de lectura de Carmen, su hermana mayor, que ya cursaba séptimo grado y buscó lo que él llamaba “las palabras mágicas”. Aquellas que le inspiraban un profundo sentimiento de amor por los sonidos castellanos y que le acercaban la valiosa posibilidad de convertirse, algún día, ? en un experto intelectual. Para Carmen, era un misterio total, que su libro de lectura, desapareciera de su mochila y volviera a aparecer a las pocas horas, sin saber a donde lo había llevado el destino. Pero, tampoco le preocupaba demasiado. Sabía que tarde o temprano, volvería intacto a integrar su universo escolar.

Toda la vida soñó con publicar una novela. Estaba intentando redactar las primeras oraciones de lo que sería una gran historia, cuando su madre lo mandó a traer de la heladera del restaurante familiar, una gallina destinada al puchero de la noche. Para acceder al interior de la heladera, se debía retirar una roca que sostenía la puerta metálica. El pueblito quedaba demasiado lejos de alguna civilización que contara con los repuestos necesarios para repararla.

Toda la vida soñó con publicar una novela. A los veinte años, el periódico local le dio una columna para que publicara sus artículos. Después de todo, él era el hijo del dueño del restaurante del pueblo, que daba de comer a todos los empleados del diario, cada vez que había votaciones a intendente. Período tras periodo, la misma familia ocupaba la intendencia. Pero el hijo del dueño del restaurante, publicó su primer artículo, y nuevas ideas emanaron del periódico local.

Toda la vida soñó con publicar una novela. Marita, la celestina, descubrió el cuerpo de Joaquín, que se balanceaba en el columpio del patio de la escuela. Lo único que hubiera querido, era morir a su lado.

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