Yo no te pedí un corazón

Filed under: Creatividad - Segundo ejercicio — Naiara at 8:54 pm on Domingo, noviembre 15, 2009

Nevó durante toda la tarde. Por fin paró un poco y salí a la calle. Pero no había forma de caminar sin dejar huellas. Me encontrarías. Entonces llegó ella, con su flamante coche rojo y oliendo a puta barata. Entró en tu casa por la puerta principal y yo aproveché las rodadas de su coche para alejarme. Puse cuidado en tapar la nariz con un pañuelo para que no cayeran las gotas de sangre sobre la nieve.

Me refugié en un recinto que estaba en obras, muy cerca de tu casa. Abrí el maletín que me diste para las emergencias. Abrí la parte superior de mi cabeza y, con cuidado de que el ligamento hacia la mandíbula inferior no se rompiera fui espolvoreando los minerales que me mantenían con esta forma humana. Todavía no entiendo para qué me creaste si me ibas a tener escondida siempre, si iba a estar al borde de la desaparición cada vez que sangraba de la nariz (no sé si se le puede decir al borde de la muerte porque nunca he sabido si estaba realmente viva) y sobre todo, si ibas a seguir con ella. Aunque a estas alturas, probablemente ella ya no esté a tu lado, ¿me equivoco? me gustaría ver tu cara en estos momentos.

Tampoco entiendo por qué me da tanta rabia, porque metiste dentro de mí estos sentimientos si no ibas a hacerte responsable de mí. Me pregunto cuántos más como yo habías hecho antes, ¿era yo la primera? No importa, porque me encargaré de ser la última.

Si ha llegado a tus manos esta carta es porque está todo en marcha, pronto volveremos a vernos y tendrás la oportunidad de explicarme qué pretendías conmigo. ¿Es que necesitabas a alguien para torturar? Todavía no entiendo lo del corazón, ¿por qué me hiciste esto? no quiero parecerme a vosotros, no quiero sufrir como vosotros. ¿Creías que si tenía un corazón no iría a por tí para vengarme? Por muchas vueltas que le doy no le encuentro ninguna lógica, por eso he intentado quitármelo y lo he conseguido… pero no sé por qué sigo sintiendo todo esta rabia y este dolor, si ya he perdido mi corazón.

Te encontraré y haré que entiendas de verdad lo que significa nacer con corazón, mientras tanto sigue disfrutando de ese músculo que te bombea sangre desde el pecho.

Hasta pronto.

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