Ejercicio 20 - Principios del segundo capítulo
Hoy debéis empezar votando el título que consideráis más adecuado del ejercicio anterior.
Después, debéis escribir los dos primeros párrafos del segundo capítulo, teniendo en cuenta que el argumento de este capítulo es:
2.- Samantha espera a Renato a la puerta de la empresa. Alusión al curso de rafting. Motivos que tenía para no ir: miedo a que la vieran en bañador, sensación de ridículo si no hubiera traje den neopreno de su talla. Piensa en el trabajo de los últimos días preparando el curso de excelencia telefónica. Se acuerda de Nidia con la que tuvo bastante relación el mes que estuvo trabajando por ETT. Ya no le apetece que venga al curso. No le gusta cómo la mira Renato. Alusión a la entrevista de trabajo que le hicieron antes de contratarla. Llega Renato.
Y que el primer capítulo es este: * Primer capítulo
No olvidéis que en los dos primeros párrafos no tenéis que introducir todo el argumento de este capítulo, sólo el comienzo.
Después, como siempre, votad la propuesta que más os convenza.
Samantha espera a Renato en la puerta de la empresa, tienen que concretar los preparativos para el curso de rafting mientras piensa “Creo que me estoy equivocando, no se por qué he aceptado esta actividad, verán mis mollas, me criticaran, sí, estoy segura que luego me van a criticar y se mofaran ¿y si no hay traje de neopreno para mi talla? lo más seguro es que no lo haya ¡haré el ridiculo! ¡lo haré! ¡lo haré! ¡Se que lo haré! no escarmiento, pienso que soy una más y no lo soy, soy una vaca con piernas, siemprre sentada detrás de la mesa de trabajo y lo ýunico que me faltaba el curso de excedencia para teléfonica, nunca hago ejercicio, luego el ordenador que me ocupa el tiempo libre, luego los amigos que me tiene enganchada por el messenger, que vida más odiosa llevo, ¿que vida es esta que llevamos todos? detrás de una maquina virtual, ¡joder! qué la vida es otra cosa, ¿o no? igual la vida es virtual también ¡vaya mierda! estamos tos pringados ¿qué será de Nidia? esa es otra que lleva la vida a cien por hora, tengo ganas de volver a verla y que me cuente como le va su afer con el cura, anda que fijarse en el curita, claro qué el cura está como un camión, cualquierra no se fija en él, desde que terminamos el curso de ETT sólo la volví a ver enn la entrevista del trabajo que hicimos juntas con Renato, después sólo hemos trenbido contacto telefonico para contarnos nuestras cosas, ella quiere venir al curso der rafting y no me apetece en absoluto, Renato la miraba demasiado durantre toda la sesión que suró la entrevista. Vaya ya viene Renato y me estan temblando las piernas, que tontas somos las mujeres, colarnos por un tio que se las mira a todas, hasta a las gorditas como yo”
(Perdon, corrijo alguna falta, luego si puedo añadiré más texto, ahora tengo que salir)
Samantha espera a Renato en la puerta de la empresa, tienen que concretar los preparativos para el curso de rafting mientras piensa “Creo que me estoy equivocando, no se por qué he aceptado esta actividad, verán mis mollas, me criticaran, sí, estoy segura que luego me van a criticar y se mofaran ¿y si no hay traje de neopreno para mi talla? lo más seguro es que no lo haya ¡haré el ridiculo! ¡lo haré! ¡lo haré! ¡Se que lo haré! no escarmiento, pienso que soy una más y no lo soy, soy una vaca con piernas, siempre sentada detrás de la mesa de trabajo y lo único que me faltaba el curso de excedencia para teléfonica, nunca hago ejercicio, el ordenador ocupa todo mi tiempo libre, luego los amigos que me tiene enganchada por el messenger, que vida más odiosa llevo, ¿que vida es esta que llevamos todos? detrás de una maquina virtual, ¡joder! qué la vida es otra cosa, ¿o no? igual la vida es virtual también ¡vaya mierda! estamos tos pringados ¿qué será de Nidia? esa es otra que lleva la vida a cien por hora, tengo ganas de volver a verla y que me cuente como le va su afer con el cura, anda que fijarse en el curita, claro qué el cura está como un camión, cualquierra no se fija en él, desde que terminamos el curso de ETT sólo la volví a ver enn la entrevista del trabajo que hicimos juntas con Renato, después sólo hemos trenbido contacto telefonico para contarnos nuestras cosas, ella quiere venir al curso der rafting y no me apetece en absoluto, Renato la miraba demasiado durantre toda la sesión que suró la entrevista. Vaya ya viene Renato y me estan temblando las piernas, que tontas somos las mujeres, colarnos por un tio que se las mira a todas, hasta a las gorditas como yo”
Perdon, corrijo alguna falta, luego si puedo añadiré más texto, ahora tengo que salir y tengo algo de prisa. PERDON)
Samantha espera a Renato en la puerta de la empresa, tienen que concretar los preparativos para el curso de rafting mientras piensa “Creo que me estoy equivocando, no se por qué he aceptado esta actividad, verán mis mollas, me criticaran, sí, estoy segura que luego me van a criticar y se mofaran ¿y si no hay traje de neopreno para mi talla? lo más seguro es que no lo haya ¡haré el ridiculo! ¡lo haré! ¡lo haré! ¡Se que lo haré! no escarmiento, pienso que soy una más y no lo soy, soy una vaca con piernas, siempre sentada detrás de la mesa de trabajo y lo único que me faltaba el curso de excedencia para teléfonica, nunca hago ejercicio, el ordenador ocupa todo mi tiempo libre, luego los amigos que me tiene enganchada por el messenger, que vida más odiosa llevo, ¿que vida es esta que llevamos todos? detrás de una maquina virtual, ¡joder! qué la vida es otra cosa, ¿o no? igual la vida es virtual también ¡vaya mierda! estamos tos pringados ¿qué será de Nidia? esa es otra que lleva la vida a cien por hora, tengo ganas de volver a verla y que me cuente como le va su afer con el cura, anda que fijarse en el curita, claro qué el cura está como un camión, cualquierra no se fija en él, desde que terminamos el curso de ETT sólo la volví a ver enn la entrevista del trabajo que hicimos juntas con Renato, después sólo hemos trenido contacto telefonico para contarnos nuestras cosas, ella quiere venir al curso der rafting y no me apetece en absoluto, Renato la miraba demasiado durantre toda la sesión que duró la entrevista. Vaya ya viene Renato y me estan temblando las piernas, que tontas somos las mujeres, colarnos por un tio que se las mira a todas, hasta a las gorditas como yo”
Samantha espera a Renato en la puerta de la empresa, ha dejado una nota en el ordenador para que Juan la lea apenas vuelva del trabajo. Mira en el celular para saber si su madre ha dejado algún mensaje acerca de Titín, la llamará apenas se cumpla el horario de salida del preescolar. Si Renato se atrasara un poco más ella piensa que no resistiría la tentación de volverse a casa. Este curso de rafting organizado por la impresa la trae de los pelos. Ni pensar en lo que dirán los otros empleados menores al verla en traje de baño, como si ya una jefa no diera de qué hablar mal.
Se tranquiliza porque sabe que se merce un descanso después de todo el trabajo dedicado a la organización y puesta en marcha del curso de excelencia telefónica.
Samantha se arregla el cabello, “de algo que sirvan estas puertas con vidrios ahumados”, piensa mientras espera a Renato. “¿Cómo le digo que no deseo ir a ese curso de rafting?, que me tomé una tarde entera probándome rídiculos bañadores que pudieran favorecer en algo mi figura?, que me siento gorda y que ¡por Dios si no me cabe el cuerpo en uno de esos trajes de neopreno, me lanzo al agua para no morir antes de vergüenza!. Ojalá hubiese tenido el cuerpo de esa chica de la entrevista, ¿cómo se llamaba?… Nadia. Resultó ser una buena alumna en el curso de excelencia telefónica, tan buena en todo la señorita, si hasta Renato notó sus atributos, no le despegó los ojos de encima, tan dulzona ella, delgada e inteligente; una rival demasiado perfecta para mì, de seguro Renato se volverá loco al verla con su traje de baño, le picaràn los dedos por tocarla y si la muy santurrona se deja, la ascenderàn en menos de un mes. Por su bien yo espero que la tal Nadia se quede en casa.
Se abre la puerta del ascensor y lo ve acercarse a ella, Samantha se pone nerviosa. -¿Y, decisites al fin si vas?- con su galantería habitual, consiguiendo hacerle temblar los labios rojos. -Me encantaría verte esquivando el olejae, me sentaría a tu lado, para salvarte si es necesario-. Renato se sabía interesante y seductor. La miró directo a los ojos y no pudo negarse, aunque infiel, Samantha adoraba a ese hombre. ¿Y quièn era ella para hablar de fidelidad?, su marido hace tiempo ocupaba un segundo lugar desde que Renato apareció en su vida, pero era necesario guardar apariencias, no se ve bien que una mujer como ella tenga un amante.
Samantha ya está en el portal, mira el reloj mientras pasea delante de la puerta. Sabe que es pronto pero los nervios no la han dejado parar en todo el día, está deseando que llegue Renato y poder irse antes de que alguien les pueda ver.
Todavía no entiende porqué le dijo que sí, en cuanto sus labios pronunciaron esas dos letras se arrepintió. Tiene miedo, es consciente de lo difícil que le resulta encontrar ropa que le quede bien y un traje de neopreno no es precisamente su indumentaria ideal, además, nunca ha nadado bien, seguro que va a hacer el ridículo más espantoso del mundo, Renato se reirá de ella y no querrá volverla a ver, y eso sí que no podría soportarlo jamás.
Samantha está esperando a Renato en la puerta de la empresa. Se distrae mirando el intenso paso de autos y peatones, pero no puede dejar de pensar. No entiende todavía porqué aceptó integrar el grupo que va al curso de rafting, nunca le han gustado los deportes, y menos esos en que el cuerpo queda expuesto, en traje de baño o en este caso en traje de neopreno. Es conciente de las huellas de los años en su cuerpo, de su figura que ya no es la que solía ser y de su leve exceso de peso, y todo eso la acompleja y le da temor al ridículo y a los comentarios de sus compañeros de trabajo. Si pudiera retroceder el tiempo y volver a ser joven y atractiva. Recuerda con envidia a Nidia. Recuerda la entrevista que le hicieron para que entrara a trabajar en la empresa en forma temporal, y cómo Renato la miraba. A ella hacía mucho que un hombre no la miraba así. La relación con su esposo era buena pero inmersa en una rutina a veces insoportable. Interrumpiendo sus pensamientos justo en ese momento llegó Renato, tan atractivo como siempre.
Samantha llega a la puerta de la empresa, prende un cigarrillo, se la ve un poco nerviosa. Mira su celular y encuentra una llamada perdida de Renato, pero decide no llamarle.Saca una revista de moda se su bolso y se pone a hojearla. Pero su preocupación acerca del traje de neoprene la está por enloquecer, espero no hacer el ridículo.
Recuerda la figura de Nidia, ojalá yo tuviera ese cuerpo, seria la envidia de todas las mujeres.
De repente, alguien le toca el hombro, era Renato ella se sonroja y mira para todos lados.
Samantha está ansiosa por su encuentro, enciende un cigarrillo en las afueras de la empresa mientras suspira y piensa en que momento aceptó el curso de rafting y peor aún con toda la gente de la empresa. Pasea en su cabeza todo el ropero… ! nada me queda! estoy regordeta, estoy contra reloj para hacerme una lipo, será mejor que proponga posponer este maldito curso… pero no lo veré a él y es la oportunidad que estaba esperando para estar a su lado. De pronto… pega un grito ahhh mi Tintín! olvidé decirle a mamá que me lo de retirando, se dá vuelta, se golpea contra el vidrio de la puerta, su bolso cae, se agacha para recojer todo el desorden del piso y de pronto ve unos zapatos extremadamente lustrados que hasta sus arrugas se reflejaban y esa voz que la estramecía detrás del teléfono, hola delicia de mujer!.
Samantha espera a Renato en la puerta de la empresa. Anteriormente había dejado una nota en el ordenador para que Juan la leyera apenas volviera del trabajo. Mira en el celular para saber si su madre ha dejado algún mensaje acerca de Titín. ¿Lo habrá retirado a la salida del preescolar? Si Renato se atrasara un poco más … consideraría la idea de pasar la noche fuera. Este curso de rafting organizado por la impresa era l omejor que le habpia pasado en años…
Pero ¿qué iba a ponerse? ¿El traje de baño nuevo que más osado que la hacía sentirse más sexi o la malla enteriza de todas las vacaciones? Por suerte, y como no se había decidido, había empacado ambos. Ya vería…
Dalcia S.A. semejaba una casita en la pradera. Su césped cuidado emergía como por ensueño y trabajar allí parecía un privilegio más que una obligación. Samantha paseaba la mirada por el verde recién cortado y no podía disimular un cierto orgullo, como si todo aquello fuera de su propiedad. Se había puesto un conjunto de chaqueta y pantalón con aire deportivo aunque le había costado encontrarlo de su talla. Estaba harta de que no hubiera ropa juvenil para gorditas y esto era lo más sport que había probado. Por supuesto no estaba dispuesta a ir de chándal. Con chándal parezco una vaca. Le costó mucho apuntarse al curso de rafting, pero Renato le dijo que como coordinadora de grupo no podía faltar. Renato era un jefe cercano, maravilloso, pero no hubiera podido contarle sus horribles sueños de los últimos días: verse en medio del grupo en bañador, que alguien le preguntara su talla para el traje de neopreno. Lo siento, no tenemos esa talla. O aún peor, que le dieran un traje y no consiguiera introducirse en él. Además tuvo que convencer a su madre para que se quedara con Titín. Con cinco años, su niño ya no le daría mucho trabajo, pero su madre era experta en chantaje emocional y le cobraría el favor, lo sabía. Cuando le enseñó el conjunto que se había comprado tuvo que oírla, como siempre. ¿Vas a ir así? ¿Te has visto en el espejo? Para su madre hubiera sido más adecuado un traje de chaqueta que le disimulara más los kilos aunque ella los veía con cualquier vestimenta. En realidad, por mucho que se esforzara en adelgazar, Samantha siempre sería la hija gorda que no quiso tener y aprovechaba cualquier momento para recordárselo. Era una causa perdida.
La invitación de Renato para llevarla en su coche al curso la acabó de decidir, eso y la ausencia de protesta de Juan. Juan nunca protestaba, mejor así, no soportaría estar casada con un hombre demasiado mandón.
P.D.- No me da tiempo a más.
Samantha había aceptado la invitación que Renato
figuradamente en nombre de la empresa la había hecho, para asistir a un curso de rafting. Ahora se encontrabas a la puerta de la empresa esperando su llegada.
Siempre había odiado este tipo de cursos en los que no conoces a nadie y te encuentras como un ser extraño.
Su miedo al igual que muchas mujeres de su edad era quela vieran con bañador y su sensación de ridículo caso de no haber trajes de neopreno de su tallla.
Mientras espera, repasa los últimos días en los que ha estado impartiendo un curso de excelencia telefónica. En el mismo se ha reencontrado con Nidia. Ambas en el pasado ya habían tenido contacto ya que estuvieron trabajando para la misma ETT. Sinceramente no le apetece que ´sta siga asistiendo al curso ya que ve como Renato la mira, repasando sus notables atributos.
Se sabe infiel a su marido, pero entre llevar una vida aburrida y de en cuando encontrarse servida como una reina, prefiere esto segundo. Sin embargo, ha de guardar las apariencias , en una empresa no está bien visto tener al jefe como amante.
Samantha espera a Renato en la puerta de la empresa, tienen que concretar los preparativos para el curso de rafting mientras piensa “Creo que me estoy equivocando, no se por qué he aceptado esta actividad, verán mis mollas, me criticaran, sí, estoy segura que luego me van a criticar y se mofaran ¿y si no hay traje de neopreno para mi talla? lo más seguro es que no lo haya ¡haré el ridiculo! ¡lo haré! ¡lo haré! ¡Se que lo haré! no escarmiento, pienso que soy una más y no lo soy, soy una vaca con piernas, siempre sentada detrás de la mesa de trabajo y lo único que me faltaba el curso de excedencia para teléfonica, nunca hago ejercicio, el ordenador ocupa todo mi tiempo libre, luego los amigos que me tiene enganchada por el messenger, que vida más odiosa llevo, ¿que vida es esta que llevamos todos? detrás de una maquina virtual, ¡joder! qué la vida es otra cosa, ¿o no? igual la vida es virtual también ¡vaya mierda! estamos tos pringados ¿qué será de Nidia? esa es otra que lleva la vida a cien por hora, tengo ganas de volver a verla y que me cuente como le va su afer con el cura, anda que fijarse en el curita, claro qué el cura está como un camión, cualquierra no se fija en él, desde que terminamos el curso de ETT sólo la volví a ver enn la entrevista del trabajo que hicimos juntas con Renato, después sólo hemos trenido contacto telefonico para contarnos nuestras cosas, ella quiere venir al curso der rafting y no me apetece en absoluto, Renato la miraba demasiado durantre toda la sesión que duró la entrevista. Vaya ya viene Renato y me estan temblando las piernas, que tontas somos las mujeres, colarnos por un tio que se las mira a todas, hasta a las gorditas como yo”
-¡Hola Renato! Llegas con diez minutos de retraso, ¿siempe eres tan puntual?
-No siempre, sólo en casos excepcionales, como en este -Sonrió con picardía.
-Tiempo que he aprovechado para meditar sobre el curso de rafting, no me apetece ir ¿crees que Nidia se decidirá a venir al curso? ¿habeis hablado por telefono?
-Ah sí, se me olvidó comentartelo, Nidia viene, ¿sabes que está en Nueva York?
-¿Y qué hace la loca en Nueva York?- Estuvo a punto de decirle si había ido con el cura, pero no quiso ser indiscreta, o sí.
-¿No habrá ido con el cura?
-¿Qué cura?
Se dirigían a la cafeteria de la empresa, tomar café es buena excusa para que una mujer delate a otra sobre y, a la misma vez abatir a una posible competidora.
-El cura de su parroquia, está coladita por él, ahora tendrías que ver al cura, es un Adonis, que pena de desperdicio, cómo puede haber hombres tan machotes que se casen con el celibato. Fijaté que ahora las mujeres lo tenemos crudo en ese sentido, entre gais y curas, poco nos queda para elegir.
-¡Anda, anda exagerada! Todos tienen derecho a vivir su sexualidad en libertad ¿no? Aunque no creo yo que a Nidia le dure mucho esa atracción, porque a ella se le nota que es una mujer con experiencia, no como a ti que habiendote casado tan joven, sólo habrás conocido a un sólo hombre.
-Así es, casarse joven es un atraso, lástima que una se da cuenta de ello demasiado tarde.Luego llegan los hijos y son los que te ponen los grilletes, o sea, que quienes verdaderamente te exposan son los hijos, no te esposa el marido -Samantha reia a carcajadas, contagiando a Renato.
Cuando estaban juntos, se encontraban bien, había complicidad, cosa que Samantha desconocía en su relación.
Corrección:
Samantha espera a Renato en la puerta de la empresa, tienen que concretar los preparativos para el curso de rafting mientras piensa “Creo que me estoy equivocando, no se por qué he aceptado esta actividad, verán mis mollas, me criticaran, sí, estoy segura que luego me van a criticar y se mofaran ¿y si no hay traje de neopreno para mi talla? lo más seguro es que no lo haya ¡haré el ridiculo! ¡lo haré! ¡lo haré! ¡Se que lo haré! no escarmiento, pienso que soy una más y no lo soy, soy una vaca con piernas, siempre sentada detrás de la mesa de trabajo y lo único que me faltaba el curso de excedencia para teléfonica, nunca hago ejercicio, el ordenador ocupa todo mi tiempo libre, luego los amigos que me tiene enganchada por el messenger, que vida más odiosa llevo, ¿que vida es esta que llevamos todos? detrás de una maquina virtual, ¡joder! qué la vida es otra cosa, ¿o no? igual la vida es virtual también ¡vaya mierda! estamos tos pringados ¿qué será de Nidia? esa es otra que lleva la vida a cien por hora, tengo ganas de volver a verla y que me cuente como le va su afer con el cura, anda que fijarse en el curita, claro qué el cura está como un camión, cualquierra no se fija en él, desde que terminamos el curso de ETT sólo la volví a ver enn la entrevista del trabajo que hicimos juntas con Renato, después sólo hemos trenido contacto telefonico para contarnos nuestras cosas, ella quiere venir al curso der rafting y no me apetece en absoluto, Renato la miraba demasiado durantre toda la sesión que duró la entrevista. Vaya ya viene Renato y me estan temblando las piernas, que tontas somos las mujeres, colarnos por un tio que se las mira a todas, hasta a las gorditas como yo”
-¡Hola Renato! Llegas con diez minutos de retraso, ¿siempe eres tan puntual?
-No siempre, sólo en casos excepcionales, como en este -Sonrió con picardía.
-Tiempo que he aprovechado para meditar sobre el curso de rafting, no me apetece ir ¿crees que Nidia se decidirá a venir al curso? ¿habeis hablado por telefono?
-Ah sí, se me olvidó comentartelo, Nidia viene, ¿sabes que está en Nueva York?
-¿Y qué hace la loca en Nueva York?- Estuvo a punto de decirle si había ido con el cura, pero no quiso ser indiscreta, o sí.
-¿No habrá ido con el cura?
-¿Qué cura?
Se dirigían a la cafeteria de la empresa, tomar café es buena excusa para que una mujer delate a otra y, a la misma vez abatir a una posible competidora.
-El cura de su parroquia, está coladita por él, ahora tendrías que ver al cura, es un Adonis, que pena de desperdicio, cómo puede haber hombres tan machotes que se casen con el celibato. Fijaté que ahora las mujeres lo tenemos crudo en ese sentido, entre gais y curas, poco nos queda para elegir.
-¡Anda, anda exagerada! Todos tienen derecho a vivir su sexualidad en libertad ¿no? Aunque no creo yo que a Nidia le dure mucho esa atracción, porque a ella se le nota que es una mujer con experiencia, no como a ti; que habiendote casado tan joven,supongo que sólo habrás conocido a un sólo hombre.
-Así es, casarse joven es un atraso, lástima que una se da cuenta de ello demasiado tarde.Luego llegan los hijos y son los que te ponen los grilletes, o sea, que quienes verdaderamente te exposan son los hijos, no te esposa el marido -Samantha reia a carcajadas, contagiando a Renato.
Cuando estaban juntos, se encontraban bien, había complicidad, cosa que Samantha desconocía en su relación.