Ejercicio 23 - Tercer capítulo
Ya tenemos decidida por votación la reescritura del primer capítulo, que una vez más ha sido la propuesta por Kamil. La encontraréis aquí: * Primer capítulo
Además, también ha tenido más votos el segundo capítulo propuesto por Kamil, al que podéis accedes desde aquí: * Capítulo 2
A partir de hoy, tenemos que aumentar el ritmo de trabajo para poder tener terminado el libro en el tiempo que nos queda de taller, así que en este ejercicio debéis escribir todo el tercer capítulo teniendo en cuenta que el argumento debe ser este:
3.- Nelson se va a Barcelona. En el avión piensa en Richard, en la relación que tienen. Descripción de Nelson, su origen su ascenso, su pasión política. Piensa también en Nidia. Descripción de la relación virtual. Ella va a NY este fin de semana, pero no puede ir a verla porque está preocupado por Richard y va a visitarlo. A Nidia le ha dicho que tenía un viaje de trabajo.
Después, no olvidéis votar la propuesta que os parezca más adecuada para el tercer capítulo.
“Distinguidos miembros del presídium, señores secretarios, señoras y señores, amigas y amigos todos de Isla Mujeres: Me da mucho gusto estar aquí en este bello rincón de México y me alegra que hayamos podido celebrar el día de hoy el Día de la Marina.
…
Simplemente les comparto, amigas y amigos, que estoy convencido de que el objetivo, la misión, la tarea de todo Gobierno y de mi Gobierno, en particular, es que todos podamos vivir mejor…”
El Malecón Oriente de isla Mujeres se inauguraría en junio tras los efectos devastadores de los huracanes Wilma, Emily y Dean. Para entonces, el discurso del Presidente tenía que estar acabado, corregido e impreso, así que mejor sería apurarse. El avión era un buen lugar para escribir. Ser negro del Presidente no siempre resultaba un negocio lucrativo, pero Nelson nunca decía a nada que no porque algo de dinero extra no le venía mal. El Secretario de Estado era el encargado de supervisar las alocuciones del Jefe del Estado, pero él, como asesor del Secretario acababa siendo el que se peleaba con el papel para que el primer mandatario dijera las palabras oportunas en cada momento. No se quejaba, podía permitirse caprichos que jamás hubiera soñado de niño. Ahora mismo iba rumbo a Barcelona para pasar el fin de semana. Sus padres jamás hubieran soñado que iba a cruzar el océano con tanta frecuencia y a veces creía que su hijo había perdido el juicio o que el ejercicio de la política lo había trastornado. La gente que viaja a Europa acaba quedándose allá, le decía su madre a menudo. ¿Tienes una novia española? No mamá, cuando tenga una novia serás la primera en saberlo. Su madre no se fiaba de las extranjeras, por su restaurante pasaban mujeres de muchos países, pero ninguna le gustaba para su hijo. En realidad las madres lo adivinan todo, pensaba Nelson mientras le venía a la cabeza la imagen de Nidia, una española morena de la que no quería desprenderse. Por supuesto, sus padres no sabían que se escribía con Nidia desde hacía tres años y tampoco podía decirles que nunca la había visto en persona porque en Janitzio, su pueblo, su isla, la gente no se conocía a través de internet y menos en su familia en la que esa palabra sonaba a invento raro que traía Nelson de la capital. Su padre y su madre no se habían repuesto nunca de su traslado a Ciudad de México, pero ese dolor se mezclaba con el orgullo de que hubiera progresado en la vida y tuviera un puesto de influencia.
Nidia va hoy a Nueva York y yo me escapo a Barcelona. La sensación de que no llegarán a conocerse se asienta cada vez más en su cabeza. Ella es importante, pero Richard también lo es. Si Richard no estuviera tan bajo de ánimo habría ido a encontrarse con Nidia. Ella llegó primero a su vida aunque fuera a través de un chat. No tiene tiempo para una novia al estilo clásico. ¿Y para un novio? Su madre cree que tiene una chica en España. Si supiera que es un chico se llevaría un serio disgusto. La relación con Richard nació medio en broma, medio en serio. Se lo presentaron en Barcelona en un bar gay. Nelson no solía frecuentar este tipo de bares, pero a miles de kilómetros de casa todo era posible y con unas copas encima todavía más. Era la primera vez que tenía una relación homosexual y después de aquella noche creyó que todo quedaría en una experiencia loca mezclada con alcohol. Sin embargo, Richard lo acompañó por Barcelona durante el resto de su estancia y hasta lo convenció para que comprara un equipo de radioaficionado con la idea de que pudieran hablar a diario. Todo parecía perfecto, lo único extraño era que Richard tenía el sexo equivocado y eso le causaría más de un quebradero de cabeza. La pasión de la primera semana les llevó a pensar que podrían asentarse ambos en Barcelona y hasta casarse, pero ya en la distancia y con la serenidad que da el tiempo, las cosas cambiaron. La madre de Richard vivía en Barcelona, sin embargo, Nelson nunca había tenido la oportunidad de conocerla porque Richard no deseaba presentársela. Quizás fuera demasiado pronto. No se lo reprochó, pero una vez en casa, él tampoco contó a Nidia la semana loca que había pasado. Jamás se lo contó, ni siquiera este fin de semana en que, teniendo la oportunidad de conocerla, había optado por irse a “resolver un asunto de trabajo que le había surgido”. Tarde o temprano Nidia y Richard tendrían que saber uno del otro, pero no encontraba el momento para plantearse temas tan complicados y ambos estaban tan lejos que la solución del problema quedaba siempre postergada para el día siguiente. ¿La solución? ¿Qué solución podía encontrar? Cuando Richard fue a México a visitarlo lo llevó a Janitzio, le presentó a sus padres, a su hermano Omar, a su hermana Estrella, fueron a buscar al lago el pez blanco de Pátzcuaro con su piragua de alas gigantes. Salieron a pescar en una noche de luna para ofrecer la pesca a Nana Kutzi y a Tata Juriata como mandaba la tradición. Y aún sabiendo que el pez blanco está en extinción, se lo dio a probar envuelto en chayote con cebollas y cilantros, según la receta que su madre había hecho toda la vida. Le dio tamal de zarzamoras y sopa de chocolate, lo paseó por la isla y por todo el lago. No lo había presentado como novio, pero le había dado más amor que a cualquier novia que hubiera tenido. Como contrapartida, en su siguiente viaje a España se encontró con un Richard reticente a presentarlo a sus amigos y a su madre viuda que vivía pendiente de él. No tenía claro hacia dónde iba su relación, sabía que se querían, pero ¿Qué podría hacer él en España? ¿Qué futuro tendrían en México? ¿Era Nidia la mujer de su vida? ¿Por qué no tenía prisa por conocerla?
Nelson sentado cómodamente en el avión se pone a pensar en Richard. Cómo a pesar de sus creencias podía seguir viviendo esa aventura. Sólo fue la curiosidad y unos tragos de más lo que le dieron el valor para poder entrar a ese bar gay. Aquello que había comenzado como un juego ahora lo tenia entre la espada y la pared. Se sentía cómodo con la relación y como nadie sospechaba de su bisexualidad, mejor todavia. Richard estaba pasando a ser algo importante en su vida.
Carlos se preguntaba una y otra vez -¿Qué sería de mi carrera política y de mis logros laborales si se enteran de mi relación con Richard? ¿Valdrá la pena arriesgar todo por esta relación?
El viaje como nunca se le había hecho eterno, hasta que por fin anunciaron que estaban por llegar.
Cuando llegó a Barcelona decidió tomarse un taxi hasta lo de Richard. Durante el camino sacó su computadora personal para revisar sus emails. Sólo había uno de Nidia. Ella le deseaba buena suerte para su viaje de trabajo. Nelson suspira y piensa en Nidia. En ese momento el taxista le indica que han llegado.
Llega al departamento de Richard entra y se dan un abrazo muy fuerte. Richard lo toma de la mano y le dice -¿ Cómo te extrañe? Anoche casi no pude dormir pensando en tu llegada.
El vuelo IB5714 había partido del aereopuerto de la capital mejicana hacia Barcelona. Después de tres horas de vuelo les proyectaron la película Troya, con el ánimo de hacer a los pasajeros mas distraído su viaje. Terminada ésta, Nelson cerró los ojos y meditó sobre los tres días que iba a pasar en esa ciudad.
Richard le había escrito hacía un mes diciéndole que tenía necesidad urgente de verle. Durante los dos años que llevaban de relación se habían ido intercambiando los viajes, ya que cada vez era uno el que se desplazaba. La urgencia de Richard estaba motivada, según éste, por una supuesta enfermedad que le aquejaba, pero que no había querido adelantarle. Sin embargo, Nelson sospechaba que eran otros los motivos.
Se habían conocido en un bar gay de Barcelona cuando como miembro de una delegación mejicana se había desplazado a la mencionada ciudad.
Unas cuantas copas de más le habían dejado a la puerta de este bar gay donde vio por primera vez a Richard.
Éste le propuso bailar una balada que en ese momento sonaba en el salón.
Con esta actitud de cercanía que facilita el baile y el exceso de alcohol que llevaba encima le llevaron a decir cosas de las que hoy día se arrepentía.
Así comenzaron una relación amorosa que en el momento actual estaba pasando por una intensa crisis.
Nelson había nacido en Pátzcuaro y vivía en CD. México desde los veinte años. Sus padres de orígen indígena na isla de Janitzio, vendiendo pescado blanco que ellos mismos pescaban.
Con el esfuerzo de sus padres y su aplicado trabajo en los estudios había conseguido sacar a delante la carrera de económicas que le había favorecido para su actividad y que le convertían en un animal político envidiado por muchos.
Nelson era bixesual y su tendencia la dividía en dos campos. En méxico era un hombre para las mujeres según la tradición y su imagen pública estaba intacta, sin embargo cuando salía al extranjero se dejaba llevar por el otro yo satisfaciendo sus ansias de novedades en el sexo. Como secretario de estado debía mantener los aspectos oscuros de su vida fuera de la mirada general. La relación con Richard en estos momentos era complicada por que cada vez debía viajar mas en función de su trabajo, lo que le impedía cumplir los acuerdos que habían hecho de verse cada quince días. Él además en este momento se había enfriado por lo que la relación no tenía futuro.
Pero no deseaba herir y menospreciar a Richard con el que había vivido momentos importantes.
Éste es una persona muy culta, honesta y tranquila que le había ayudado a mejorar y controlarsu impaciencia.
Richard es un hombre religioso y pese al estigma de gay que rechaza su Iglesia, mantiene su fe en Jesucristo que fue el primer abanderado del perdón. Espera y desea que ese rechazo no sea permanente pero no le preocupa, ya que considera que en su relación hace una entrega total de sí mismo por amor y ésto es lo único que le llevaba a soportar el dolor de la negativa a que acepten su condición.
Nelson vuelve sus pensamientos hacia su nueva experiencia: Nidia.
Ha conocido a ésta a través de un chat y después de unos primeros contactos han pasado a telefonearse y esto también a afectado a su relación con Richard.
Cuando por primera vez coincidieron en el chat, Nidia estaba pasando por malos momentos y no le quiso decir por que. Él interpretó que la causa era una relación amorosa que no había llegado a buen puerto e intentó anmarla.
Nidia le dijo en una de sus últimas conexiones que este fin de semana estaría en Nueva York en un viaje de peregrinación con una parroquia. Primero él le había dicho de encontrarse allí, pero el comunicado de Richard le había dejado preocupado y decidió era mejor dejarlo para otra ocasión y con más tiempo.
Sin embargo las expresiones de ella cuando le comunicó que no podría ir a su encuentro, le dio la sensación de que producía un alivio a Nidia, lo que le dejó un poco descolocado. Él por su parte le dijo era un viaje de trabajo.
No tenía intención de decirle Nidia su relación con Richard y a éste tampoco su conocimiento de Nidia.
Era mejor así.
Debía intentar de convercer a Richard de continuar su amistad, pero no sabía como reaccionaría éste ya que le sabía muy enamorado de él.
Nelson cogió los auriculares y comenzó a escuchar música. Se quedó dormido y cuando despertó la azafata estaba comunicando la llegada al aeropuerto de Barcelona. El avión comenzó a descender y con un giro penetró sobre las aguas del Mediterráneo para enfilar la ruta del Llobregat y mas tarde reposar sus ruedas sobre el asfalto del aeropuerto del Prat.
Interesante el tipo que le tocó al lado en el asiento del avión, al menos tendrá una buena vista durante las horas de vuelo hasta Barcelona. Nelson acomodó su equipaje de mano en el compartimento sobre su puesto del lado del pasillo, no sin antes sacar una edición de “La crítica de la razón pura”. Se sentó abriendo el libro y observando a través del rabillo del ojo a su acompañante, luego se ató el cinturón.
Nelson era moreno, bajo de estatura, con rasgos angulosos heredados de sus padres nativos mexicanos. Sonreía agradecido por la oportunidad única que le daba el partido para viajar a buscar fondos en la madre patria justo en el momento en el que la actitud distante de Richard le preocupaba. Aunque se veían en messenger, se hablaban por todos los medios conocidos: teléfono, msn, radio, sky; para Nelson no era suficiente ya que lo notaba extraño y pensaba en proponerle afianzar la relación, profundizarla; quizá era eso lo que ambos necesitaban, seguridad en el otro y no una relación virtual más. Para eso ya la tenía a Nidia, una charla de amigos no le faltaba nunca; ahora quería una pareja y Richard era la persona justa. Cuando Nidia le dijo que viajaba a Nueva York justo este fin de semana se sintió aliviado y, aunque para disimular le propuso verse allá, luego le informó de cierto viaje de negocios propuesto por el partido (no mintió después de todo, sólo se reservó información confidencial) que lo llevaría a hacer el viaje contrario al de ella desde el nuevo al viejo continente.
Se hospedaría en la casa de Richard, la cual ya conocía a través de viajes y encuentros anteriores. Ambos se turnaban para devolverse la visita cada tres o cuatro meses y eso mantenía viva la relación.
La maleta era pequeña, “serán pocos días” pensaba Nelson mientras empacaba. Luego de pasar revisión en el aeropuerto de México, subió al avión con rumbo a España, su destino era Barcelona. Ya había estado antes ahí, en su primer encuentro con Richard, el más difícil de todos. Llevar una relación homosexual no ha sido fácil, analizaba mientras miraba por la ventana. Tantos prejuicios de la gente, apariencias que guardar y sobre todo, esperar que Richard al fin se asuma como tal y se lo cuente a su familia y entorno.
-¿Qué somos?- Preguntó en cada viaje financiado a medias.
-Nosotros tenemos algo- decía Richard confundido.
-¿Pero, qué tenemos exactamente?- Nelson necesitaba respuestas concretas, comprometidas como lo hacía él.
-Una relación- respondía incómodo ante las interrogantes de su pareja.
-¿Un noviazgo?- con un dejo de ironía.
-… yo creo que tenemos una relación, tenemos afecto, nos entendemos…- esquivando la mirada e intentando cambiar de tema.
-comprendo…- decepcionado nuevamente de sacrificar tantas horas de vuelo, Nelson miraba al hombre que amaba, pensando una vez más si valía la pena viajar a Barcelona para escuchar cualquier cosa menos una declaración de amor.
Las nubes aparecían de vez en cuando decorando el paisaje en su ventana, Nelson se perdía mirándolas y parecía viajar en el tiempo. Los recuerdos de su infancia aparecían flotando. Recordó esa vez en que se miró al espejo y reconoció en sí mismo a un Nelson distinto, tendría unos 14 años, no podía quitárselo de la mente, “su voz me provoca cosas que ninguna chica ha logrado antes”, el profesor de historia, un tipo joven y atractivo. Una especie de héroe para sus alumnas y no conseguía entender por qué él sentía lo mismo que sus amigas. “Es un hombre y yo también”, asustado ante el espejo sus lágrimas rodaban, había descubierto que su sexualidad era distinta a la de sus compañeros, pero ¿Qué dirían sus padres si se enteran que es gay?, parecía escuchar en los comentarios del pasillo de la escuela pública. Intentó disimularlo, pero era evidente que aquél profesor de historia le robaba el sueño. Jamás consiguió traspasar las barreras entre profesor y alumno, de hecho el propio maestro se había dado cuenta de las suplicantes miradas de aquél destacado y brillante estudiante de su asignatura, poniendo responsable distancia entre ambos. No pretendía hacer ilusiones al muchacho.
La historia fue su segunda pasión, al principio pensó que el interés por su profesor lo obligaban a superarse para quedar bien con él y con el tiempo fue descubriendo que esa área conjugada con las leyes y la filosofía, eran intereses verdaderos que lo impulsaron a buscar el camino de la política. Gozaba de un ascenso, una gran noticia que darle a Richard, con quien disfrutaba de gratas veladas arreglando el mundo y lanzando proyectos de leyes que resolverían los principales problemas de la sociedad.
Las nubes cambiaron de tonalidad, se hicieron casi imperceptibles, el cielo oscurecía y los pensamientos de Nelson volvieron a viajar. Recordó a Nidia, ¿cómo fue que se conocieron?, en un foro de discusión sobre aprobar el matrimonio gay, en México eso es impensado aún, decía Nelson, a lo que Nidia no podía comprender siendo que en Europa las cosas son tan diferentes.
Nidia sintió curiosidad por saber si Nelson era homosexual, le ofreció continuar en privado las conversaciones y mantuvieron por algunos meses una virtual amistad por la red, estrechando lazos muy fuertes, tan firmes que por instantes Nelson dudaba de sus sentimientos por ella. Tenía deseos de verla, abrazarla y a veces su imaginación llegaba a encuentros sexuales con Nidia. ¿cómo era posible confundirse así?. Este viaje a Barcelona sería clave para esclarecer sus dudas. Encontrarse con Nidia y Richard era necesario.
-¡Podríamos vernos este fin de semana… viajo a Barcelona por asuntos de trabajo!- decía el mensaje en el correo dirigido a la joven curiosa de cabello oscuro.
-Lo siento, no puedo… ¿te acuerdas que te hablé de mi amigo sacerdote?, viajaré a New York con él y una comitiva cristiana. Me encantaría verte, pero esta oportunidad de viajar es única y quiero aprovecharla!.
Después de todo, analizando fríamente la situación, no le convenía encontrarse con Nadia, ese era su fin de semana con Richard y ella ¿qué haría entre medio de aquella relación?, se vería obligado a decirle que son pareja. Aunque a esas alturas, ya nada era seguro.
Nelson viaja sentado cómodamente en el avión y se pone a pensar en Richard. Era más fuerte que él. Cómo a pesar de sus creencias podía seguir viviendo esa aventura. Algo que empezó por curiosidad, cada día se hacía más fuerte esn su interrior. Se sentía cómodo con la relación y como nadie sospechaba de su bisexualidad, mejor todavia. Richard estaba pasando a ser algo muy importante en su vida.
¿Qué sería de sus logros laborales si se enteran de su relación con Richard? ¿Valdrá la pena arriesgar todo por esta relación?
El avión acababa de aterrizar en Barcelona.
Se subió a un taxi decidió tomarse un taxi hasta lo de Richard. Durante el camino sacó su computadora personal para revisar sus emails. Sólo había uno de Nidia. Ella le deseaba buena suerte para su viaje de trabajo. Nelson suspira y piensa en Nidia. En ese momento el taxista le indica que han llegado.
Llega al departamento de Richard entra y se dan un abrazo muy fuerte.
Richard lo estaba esperando.