TsEdi, Teleservicios Editoriales, S.L. — Junio 9, 2008, 5:47 pm

Ejercicio 27 - Capítulo 6

Ya tenemos el capítulo 4 (el enviado por Kamil) y el capítulo 5 (el de Verónica) por haber sido los dos más votados.

Para daros más tiempo a realizar este ejercicio, podéis enviar vuestras propuestas hasta el miércoles a las 12 h de España y, a cambio, el viernes encontraréis un nuevo ejercicio, por lo que el ejercicio 28, no lo haréis mañana martes, sino el miércoles.

En este ejercicio debéis enviar el capítulo 6 teniendo en cuenta que el argumento debe ser el siguiente:

6.- Richard está nervioso por la llegada de Nelson. Tiene un principio de depresión por toda su situación: él quiere a Nelson, pero no sabe como encajar ese tipo de pareja en su vida sin decirlo a su familia. Por su parte Nelson está hecho un lío y no sabe por dónde tirar, no decide nada porque no sabe qué decidir. no sabe qué rumbo tomará la relación de ambos aunque cuando le dijo que estaba mal, decidió inmediatamente visitarlo. Insatisfacción porque están muy alejados. A veces tiene la sensación de que Nelson está distraído y no sabe el motivo. Richard va al aeropuerto y allí se encuentra con Nelson.

Votad después la propuesta para el capítulo 6 que os parezca más adecuada.

5 comentarios »

Suscripción RSS a los comentarios de la entrada.

  1. Comentario por valleolid @ Junio 10, 2008, 11:04 am

    Capítulo 6
    Con la emoción propia de un enamorado, Richard se encontraba en las cercanías de la puerta de control del aeropuerto, por dónde debía salir Nelson una vez que hubiese pasado el trámite preceptivo de pasaportes.
    La verdad es que él se encontraba en un estado anímico muy bajo. El médico le había diagnosticado un principio de depresión. Su doble vida, ya que ni su madre ni el resto de la familia desconocian su homosexualidad era una causa de ese estado.
    A este hecho se unía la sensación de que su relación con Nelson se había enfriado y sus llamadas ya no estaban cargadas de amor ni eran tan continuas. Al echárselo en cara, Nelson le había manifestado que eran figuraciones suyas, sin embargo, él tenía muchas dudas.
    Durante uno de los encuentros que mantenía con Carlos que además de sacerdote era su amigo, abriéndo su corazón le explicó la situación en qu vivía. Carlos que conocía su homosexualidad aunque no podía darle carta de normalidad a la relación, si le comprendia y ayudaba. Así que éste le había aconsejado que tuviese un encuentro con Nelson y aclarasen la situiación ya que Carlos no veía una solución de futuro a su relación en la distancia.
    Además Richard debía comenzar a asumir su homosexualidad y comunicárselo a su madre pese al duro golpe que le supondría. Una vez el tema planteado le sería mas fácil comportarse como lo que era y no sufrir por su doblez.
    Las puertas de control de pasaportes se abrieron y por ellas apareció Nelson con su maleta y bolsa de viaje.
    Nelson saludó con la mano al verlo, mientras él se desplazaba a su encuentro.
    Por temor a ser vistos se limitaron a darse un abrazo de amigos, tomando Richard la maleta para llevarla al coche.
    - Cómo te ha ido el vuelo, preguntó Richard una vez iniciaron el desplazamiento al parking en busca del vehículo.
    - El vuelo ha sido magnífico, dijo Nelson fijándose en las grandes ojeras que hacía Richard.
    - Me alegra que decidieras al fin venir. Y añadió bueno ya hablaremos cuando te recuperes del jetlag.
    Una vez cargado el equipaje en el coche,tomaron rumbo al Hotel Diplomatic de Barcelona, donde pasarían el fin de semana lejos de la posibilidad de encontrarse con alguien conocido.
    - ¿Cómo te encuentras?, preguntó Nelson.
    - No muy bien, dijo Richard con voz rota, el médico me ha dicho que es una depresión.
    -¿Te ha dicho cúal es la causa?, dijo Nelson pensando para si y casi dando por sentado que él conocia la respuesta.
    - No , pero me ha dicho debo…, un llanto repentino cortó su explicación.
    Nelson ante el llanto de Richard procedió a pasar su mano por el hombro de éste intentando se templara. Para sus adentros pensó iban a ser un fin de semana duro y nada fácil.
    Él estaba hecho un lío y no sabía por donde tirar. No decide nada pero tampoco sabe que decidir. El rumbo de esta relación está en el aire. Sin embargo, cuando recibió la llamada de Richard explicando que se encontraba mal, había tomado la decisión de visitarlo.
    Nelson se reconocía en una bisexualidad para él cómoda. En México era un hombre para las mujeres y su imagen pública estaba intacta, sin embargo, cuando salía al exterior se dejaba llevar por su otro yo satisfaciendo sus ansias de sexo inclusive con varones.
    Era normal que como secretario de estado debía mantener los aspecto mas oscuros de su vida fuera del alcance de la mirada general y su relación con Richard no tenía posibilidades de continuar mas.
    Debía intentar convencer a Richard de que su relación debía mantenerse dentro de cánones de amistad y lejos de los escarceos amorosos hasta ahora mantenidos, pero no sabía como se lo tomaría, ya que le sabía muy enamorado de él. Además su estado depresivo aún complicaba mas.
    Era una lástima que su mejor amigo y confidente, Carlos, hubiera tenido el viaje a Nueva York esta misma semana.
    Pero la vida es dura él debía enfrentarse con el problema dejando a Richard de la mejor manera posible.
    Cuando llegaron al hotel Richard se había serenado. Una vez registrados subieron a las habitaciones reservadas, pues hasta en esto mantenían las apariencias.
    Cuando marchó el botones, Richard se acercó a Nelson y se besaron. Estuvieron un rato abrazados
    mientras que Richard balbuceaba palabras amorosas.
    Por fin satisfecha la necesidad de abrazar a su amado Richard le hizo qu Nelson se acostase para recuperse del viaje.
    Quedaron que hacia las ocho de la tarde le despertaría para poder salir a cenar. Como quiera que las dos habitaciones se comunicaban entre si Richard ocupó la suya dejando a Nelson en un inquieto sueño.

  2. Comentario por veronica @ Junio 10, 2008, 5:45 pm

    En el aeropuerto Richard espera impaciente la llegada de Nelson. Ha pensado mucho en la relación de ambos, intenta proyectarse viviendo juntos, en actividades tan cotidianas como ir de compras al supermercado. La sola idea de encontrarse con algún conocido en esas salidas le aterran. ¿Qué pensarán de mí? Sin duda creerán que soy un tipo pervertido o algo por el estilo. ¿Pero cómo decirles que soy gay? El trato en mi trabajo no sería igual. Nada sería igual. Esta situación me está agotando emocionalmente, pero ¿Cómo le digo esto a mis padres? A él lo mataría de un infarto y a ella le rompería la ilusión de tener nietos. No puedo con esta situación, además Nelson ha estado esquivo últimamente, pareciera estar distraído con alguien más. No quiero pensar que ha encontrado a otro en México, pero sería de esperarse, nos vemos tan poco y él está dispuesto a exponerse aún arriesgando su carrera, tan sólo por amor. ¿Y yo?, ni siquiera me siento capaz de enfrentarme a él para decirle lo que siento.

    Nelson retiraba su equipaje, mientras observaba a su alrededor con discreción si aparecía por ahí Richard, a pesar de sus confusiones tenía deseos de verlo, qué ganas de abrazarlo en público y que todo el mundo se entere, pensó por un instante, cuando de pronto sin proponérselo, la imagen de Nidia aparecía entre la multitud del aeropuerto. ¿Por qué pensaba en ella? ¿Qué tenía esa mujer que le causaba tantas ilusiones? Parezco un adolescente cada vez que me pregunto cómo estará, seguro son esos caprichos de Internet, tengo que enfocarme en Richard, tenemos tanto que hablar, dependerá de él si este es mi último viaje o no.

    Depresión. Es lo menos que deseaba causar en su pareja, pero la última conversación, la que motivó el viaje de Nelson fue precisamente eso, ayudarlo a superar la depresión que le estaba causando la relación de ambos. No quiero hacerle daño, no puedo presionarlo. Quizás separarnos sea la solución, pero ¿qué hacemos con los sentimientos?, sólo por “quedar bien” con el resto del mundo, ¿y “bien” en qué sentido, si nos mentimos a nosotros mismos?, abandonarlo todo, incluso nuestra felicidad. Se me hace injusto, quiero gritarle a esta sociedad que amo a otro hombre y nada me importa, quiero correr a sus brazos cuando lo vea y besarlo sin culpas. ¿Y por qué no?.

    Ensimismado en sus pensamientos y caminando sin notar la presencia de la gente a su alrededor, Nelson por fin alzó la vista y ahí estaba Richard, a unos pocos metros de distancia con ansiedad y preocupación por el qué dirán, con la respiración entrecortada y algo paralizado de la alegría de volver a verlo.

    Nelson sonrió, se acercó lentamente ¿Y por qué no?, se repetía en su mente, tomó aire y dispuesto al fin a romper todos los esquemas puso la maleta en el suelo y Richard se adelantó, extendió su mano como quien saluda a un compañero de trabajo, Nelson lo observaba con un dejo de frustración, hizo lo mismo, estrechó su mano y luego en un abrazo de colega, de esos que suenan los palmetazos fuertes en la espalda indicaba que Richard no cambiaría en nada las cosas y que ahora la situación de ambos se vislumbraba claramente al menos para Nelson.
    - ¡Bienvenido, no te imaginas cómo te extrañe!- Richard evitaba mirarlo a los ojos, sabía que podría perder la compostura y era lo que menos deseaba.
    - Creo que me lo puedo imaginar…- Nelson tomó su maleta y ambos se dirigían al estacionamiento.

  3. Comentario por viajera @ Junio 10, 2008, 9:13 pm

    Richard llega al aeropuerto casi media hora ántes que llegue el vuelo de Nelson. Decide comprarse el diario y un café, para que la espera sea más amena. El estaba muy nervioso, hacia varias noches que no podía dormir.sus ojeras inmensas lo delataban. Cómo podia continuar su vida, no sabía para que lado tomar. El estaba enamorado de Nelson pero cómo iva a decirle a su familia, su madre se moriría de la pena.
    Escucha que anuncian el arribo del vuelo de Nelson, su corazón se acelera, sus manos le transpiran.
    Rapidamente se dirige a la parte donde comienzan a salir los pasajeros, pasaron varias personas pero Nelson no aparece. Richard se comienza a preguntar ¿ Será que se arrepintió a último momento? Sique esperando algo impaciente.
    Hasta que de pronto ve que Nelson está viviendo.
    Nelson muy sonriente se acerca a Richard, baja su maleta y Richard le extiende su mano. - ¿Qué tal estuvo el vuelo?
    Nelson le da su mano pero le susurra al oído, tengo unas ganas de abrazarte. Richard se hace el que no escucha, mirá para todos lados.
    Despues le pide a Nelson que lo espere, que el va a ir a buscar su auto del estacionamiento, pero Nelson decide acompañarlo.
    Cuando van caminando Nelson le pregunta - Cómo estás amigo, tenía tantas ganas de verte?
    Richard apenas habla, la verdad que no muy bien, estás últimas semanas, estoy durmiendo muy poco y cuando al fin logro hacerlo, me despierto como sobresaltado, además siento un vacio muy grande dificil de explicar.
    Nelson le da una palmada en la espalda y le dice - Ya estoy aca amigo, vas a ver que todo va a pasar.

  4. Comentario por CarminaCD @ Junio 10, 2008, 10:15 pm

    Richard se mira en cada espejo que le pasa por delante y en los vidrios de las ventanas. No camina sin rumbo fijo. Ordena, lustra, arregla un ramo de flores dentro del recipiente transparente en forma de vaso y lleno de agua coloreada de azul. Faltan dos horas para que aterrice el avión y se encamina hacia el aeropuerto. No sabe si se animará a abrazar a Nelson cuando lo vea salir atravesando las puertas corredizas. Qué podrían decir los que los vieran, dos mariquitas enamoradas. No, piensa que le dará la mano y quizá un beso en la mejilla y basta, a contenerse hasta llegar al departamento. Tampoco sabe si es bueno que Nelson haya venido y no ha pensado qué excusa le dará a su mamá para faltar al almuerzo del domingo en familia, pero jamás de los jamases tendría el valor de presentarse allí con Nelson. A sus parientes los decepcionaría tanto deber desistir a la idea de verlo casado y con hijos.
    Nelson desciende del avión y su pensamiento lo traiciona porque se llena de Nidia, con un esfuerzo de redireccionamiento, se apodera de su mente la imagen de Richard. Está allí por él, porque lo notó desanimado y desorientado. Aunque también se sintiera así, quizá juntos lograran llevar a tierra firme esta relación y dejar de flotar sin destinación.
    Richard se siente en continua contradicción. Desea volverse a casa sin Nelson, imagina que no ha subido al avión en México y lo deja plantado esperando. Al mismo tiempo quiere abrazarlo y volverlo a sentir.

  5. Comentario por KAMIL @ Junio 10, 2008, 10:32 pm

    Cada día al salir del trabajo en las torres de Allianz Richard se iba a la Barceloneta a hacer footing. Era su manera de relajarse. La playa al anochecer tenía un efecto sedante y la liberación de endorfinas provocada por el ejercicio le ayudaban a mantener la calma. No acababa de centrarse ni en el trabajo, ni en casa, ni con Nelson. Cualquier actividad le parecía un trabajo enorme, se sentía sin fuerzas y le costaba levantarse cada día. Afortunadamente ahora ya no realizaba trabajo comercial y su puesto de Director Administrativo le permitía sobrevivir sin estar en contacto permanente con clientes y pólizas de seguros. Si embargo, el tener más tiempo no había mejorado su estado de ánimo. La carga de la responsabilidad lo iba agotando poco a poco y ahora, ya con treinta y tres años, echaba en falta una familia estable y sobre todo sentirse una persona normal y no un bicho raro. Le enternecía la imagen de un padre con su hijo, pero nunca llegaría a ese papel porque sin una madre era más difícil procrear. La posibilidad de una adopción monoparental le había pasado por la cabeza, pero no era sencilla para un hombre. Tener un hijo sin pareja tampoco resultaba la mejor opción y una pareja del mismo sexo parecía complicar todo el proceso.
    Nelson llegaba hoy mismo. Tenía ganas de verlo, pero el fin de semana no le llegaba. Cuando empezaba a acostumbrarse a su presencia ya era el momento de la despedida. No se adaptaba a vivir así. Los correos diarios y el equipo de radioaficionado no sustituían a los besos y aunque Richard no se consideraba promiscuo tener sexo cada varios meses le resultaba algo escaso. Podría decirse que eran indigentes sexuales.
    La primera vez que Nelson vino a visitarlo lo llevó al Hotel Ars. Tenía ganas de permitirse ese capricho. Tanto footing Barceloneta arriba, Barceloneta abajo con el Ars contemplándolo le había dado la idea. Se le metió en la cabeza que tenía que dormir allí y aunque le costó un pastón creía que había valido la pena. Las vistas del puerto eran tan formidables y las ventanas tan grandes que pasaron allí todo el fin de semana sin salir. Nelson se enfadó un poco porque no le había enseñado Barcelona. “¿vienes a verme a mí o a hacer turismo?” le había dicho, pero sabía que Nelson tenía razón, no podía hacerlo cruzar un océano y después encerrarlo en un hotel. No había escogido bien el alojamiento. Sabía que dentro de las instalaciones no encontrarían a ningún amigo suyo, pero en cuanto pusieran un pie en el exterior cualquier conocido podría verlos. Le costó dar a Nelson una explicación lógica de por qué no quería salir, pero no quedó convencido y tampoco le gustó que no le presentara a su madre. Quizás lo hiciera algún día, pero su madre no era tonta y sabría que nadie cruza el océano para comer una pizza o tomar unos vinos. Nelson lo presentó a sus amigos y a sus padres cuando estuvo en Janitzio, pero ellos no eran como su madre ni estaban pendientes de él y de sus movimientos.
    El footing de hoy duraría poco. Todavía tenía que pasar por casa y ducharse antes de ir al aeropuerto. No quería que llegara Nelson porque desde ese momento empezaría la cuenta atrás y su continua tortura mental: ¿Qué sacrificaría Nelson por él? ¿Se vendría a vivir a España si se lo pidiera? ¿Abandonaría sus proyectos políticos? Quería preguntárselo, pero no sabía si tendría fuerzas para hacerlo. Ni se planteaba trasladarse él a México porque cuando estuvo allí, pudo ver que la homosexualidad todavía no estaba bien vista. En España tampoco era una maravilla, pero sí algo mejor. Richard estaba seguro de que a la muerte de su madre sería capaz de salir del armario, lo que no sabía era cómo encauzar su vida mientras tanto, habida cuenta de que su madre gozaba de excelente salud y él tampoco tenía ganas de prescindir de ella.
    “Esta visita será diferente”, pensó. El piso que había comprado en Cerdanyola estaba en una zona bonita y apartada, justo enfrente del Parc del Vallès. Allí podrían pasear o estar en casa sin peligro de que los viera nadie. A pesar del cansancio de los últimos tiempos había conseguido amueblar y acondicionar la vivienda en los cuatro meses que hacía que no se veían. Al principio Richard tenía la intención de que se vieran cada dos meses. Cuando fueron al Ars él había pagado el viaje de Nelson y la estancia en el hotel, pero al final no había sido una buena idea. Le ofendía que corriera con sus gastos, hacía que se sintiera como un prostituto. No podía herir su orgullo, así que aceptó: se verían cada cuatro meses y cada uno pagaría su propio viaje. ¿De qué le servía tener un buen sueldo si no le dejaban gastarlo? Nelson era muy macho, ni siquiera le permitía hacerle demasiados regalos. “Eso son mariconadas, los hombres no se regalan ¿qué va a pensar mi hermana?”. Richard se daba cuenta de que en España Nelson se sentía libre y no le importaba manifestar sus sentimientos hacia él, pero en Janitzio y en Ciudad de México era otra persona y su relación no pasaba de la amistad. Ninguno de los dos salía del armario en su propio país. Richard se preguntaba qué iba a ser de ellos y cómo podían seguir con tantos impedimentos. Además últimamente lo notaba muy distraído, ya no era como al principio. Richard vivía atormentado por los celos. ¿Y si Nelson mantenía otra relación en su país? En su país… o en otro país. Igual que estaba con él podía estar con otro. Con otro o con otra. Quizás la única solución viable para ellos sería emigrar a un lugar intermedio, una isla en medio del océano donde nadie los conociera, donde nadie los juzgara…
    El vuelo IB6842 acababa de aterrizar.

Deje un comentario

Debes registrarte antes de insertar un comentario.