Filed under: Creatividad - Cuarto ejercicio — Victoria at 7:56 pm on Martes, marzo 30, 2010

-¿Qué le pasa?, ¿por qué me mira así?

-No te está mirando a vos, se está mirando ella.

-Yo siento que me mira a mí.

-No, ¿no ves como se arregla el pelo?

-Me llevo este espejo.-dijo Carla.

Se subió al auto y condujo hasta su casa, acomodó, antes, su espejo nuevo en el asiento trasero,-Ya te voy a encontrar un lugarcito para vos-le dijo dulcemente a éste.

-Que raro,-pensó él-sin ni siquiera conocernos es tan cariñosa con nosotros, los objetos, mientras que con los humanos tan distante.

Carla llegó a su casa, abrió la puerta, cansada, y llena de bolsas con cosas sin sentido, los pies le pesaban y las manos le dolían.

-Llegué- saludó al marido.

-¿Cómo te fue?

-Como siempre, demasiado trabajo para un ama de casa.

Tomó a su espejo y le mostró lugares, -¿acá te gusta?

-Está loca,-le dijo el espejo a la cómoda- encima de ti ya no entra nada más.

-Siempre me hace cargar con más cosas de las que puedo-contestó ofuscada y a la vez resignada.

-De seguro ella también carga con más cosas de las que puede- le respondió el espejo justificando el acto de su dueña.

1 comentario »

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Comment by Carminacd

5 mayo 2010 @ 4:50 pm

Victoria: interesante análisis psicológico de la persona a través de los objetos, aunque me parece apresurado que el espejo recién comprado sepa o deduzca que su dueña es distante con los humanos. Es acertada su apreciaicón de que sea agradable y dulce con los objetos, eso sí.
Saludos
Carmiña
(cuarto y último comentario del ejercicio 3/5)

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